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TRIBUNA

Laudatorio a Anson

jueves 14 de octubre de 2021, 20:28h

Andábamos por el año 1972 cuando estando yo en las oficinas de Editorial Prensa Española de la calle de Padilla y en contacto con José Luis Vázquez Dodero y su inolvidable secretario Antonino González Morales, especialista en novela negra, y en trance de publicarme mi novela “Largo Retorno”, que tiempo después se llevaría al cine con dirección de Pedro Lazaga y producción de Manuel Pérez de “Star Films”, cuando me llamaron de Prensa Española para decirme que quería conocerme su laborioso y juvenil Subdirector Gerente que era como decir Subdirector del archi-famoso diario “ABC”.

Me apresuré a acudir no sin antes sentir un vuelco en mi corazón ya baqueteado por la fama a nivel nacional.

Es verdad que “Prensa Española” preparaba la salida de la novela que al decir del conocido Vázquez Dodero recordaba en su estilo a Thomas Mann. Pero bueno, calcé mis zapatos burdeos de lengüeta hacia fuera, mi reloj “Omega Genéve” de oro purísimo, y mi corbata también de dibujos burdeos y blancos a juego con los zapatos y calcetines, por aquel entonces ese color me chiflaba hasta marear a mi padre empresario, para que comprase no sé cuantos miles de pares de calcetines también burdeos, que jamás vendería dado mi olfato nulo para el mundo de los negocios.

Bien. Anson me recibió en su espacioso y añejo despacho cuadrangular, del antiguo edificio de la calle de Serrano.

Recuerdo que me recibiera cordial, mirándome efusivamente a los ojos.

Fue una entrevista de no más de diez minutos, la primera que tuve con Anson, el famoso periodista del Colegio del Pilar, que pronto reuniría títulos y premios nacionales e internacionales, junto a los acrisolados “Mariano de Cavia”, “Mingote” y “Luca de Tena”, de Prensa Española.

Movía Luis María las manos extendidas nerviosamente pero también los pies calzados con zapatos de ante beige claro. Me dio entonces la sensación de un hombre muy activo, moderno, y marcadamente nervioso. Más adelante se constató más que nervioso, ambicioso, y celoso de su tiempo tan escaso, que contaba y calculaba cada uno de sus segundos.

Me dedicó diez largos minutos, pero me dedicó desde aquel primer minuto toda su atención, valoración y estima, hasta considerarme uno de los intelectuales más serios y rigurosos de España.

Creo que a Luis María Anson - de inteligencia supina – le gustaron mi aire algo infantil, mi imaginación calenturienta y mi acendrado espíritu cristiano de hombre de fe, y no de mariconeos, lesbianismos ni diferencias de género, sino las profundas creencias que años después demostraría en más de una ocasión.

Hicimos amistad basada en la afinidad, me incluyó en “Opinión” de ABC, el ABC de los Luca de Tena, después en “La Razón”, con el inolvidable José Antonio Sentís; más tarde en “El Imparcial”, y siempre con un cariño y admiración recíprocos, de ascendencia monárquica y de centro - derecha liberal, el liberalismo de Ortega, de Pedro Laín Entralgo y de Gregorio Marañón.

Seguirá una Segunda Parte.

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