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EDITORIAL

El ecologismo del Gobierno, la gran mentira de Sánchez

EL IMPARCIAL
miércoles 03 de noviembre de 2021, 13:10h

Cada vez que Pedro Sánchez define las preferencias del Gobierno, sitúa en primer lugar lo que él denomina “la transición verde”. Apuesta con entusiasmo por la defensa del medio ambiente y su compromiso absoluto con la lucha contra el calentamiento global. Salvo los negacionistas más reaccionarios, nadie le discute su postura, pues como se ha demostrado en la Cumbre del Clima, los dirigentes de todo el mundo están obligados a tomar las medidas necesarias para revertir el calentamiento del planeta ante la continua avalancha de catástrofes naturales que sufre la Tierra.

Pero como suele ser habitual, Pedro Sánchez dice una cosa y hace la contraria. Debe creer que los problemas se resuelven mediante solemnes discursos propagandísticos.

Sin embargo, el Gobierno desatiende los muchos problemas medioambientales que sufre España. El Mar Menor, por ejemplo, es la laguna salada más grande de Europa, un espacio de gran importancia ecológica y lugar de refugio de infinidad de aves marinas. Pero se ha convertido en una cloaca en la que los peces muertos a toneladas siembran y pudren las orillas debido fundamentalmente a los pesticidas de la agricultura incontrolada. El Gobierno de Murcia lleva años pidiendo la ayuda del Gobierno para revertir la tragedia ecologista. Pero, hasta el momento, el Ministerio pomposamente bautizado de Transición Ecológica no ha dedicado un minuto ni un euro para tratar de frenar el deterioro del Mar Menor.

Y, ahora, ante la falta de precipitaciones de los últimos años, el 80 por ciento de la cuenca del Guadalquivir sufre una severa sequía, con los embalses al 30 por ciento de su capacidad, que está arruinando a los agricultores de la zona y que pronto obligará a tomar restricciones, incluso, al consumo de agua potable. La Confederación Hidrográfica de la Cuenca del Guadalquivir ha declarado la situación excepcional por la sequía. Pero se desconoce si el Gobierno piensa tomar medidas para paliar la tragedia de los agricultores y evitar el riesgo de las posibles restricciones de agua para el consumo humano.

La política ecológica, en efecto, es imprescindible para defender el medio ambiente. Pero no basta con decirlo. No basta, como ha hecho recientemente Sánchez, con visitar la isla de la Palma y prometer unas ayudas para los damnificados del volcán que no terminan de llegar. Hay que actuar y con urgencia. Y, en primer lugar, hay que activar un plan estatal, una política hidrográfica que distribuya con eficacia y solidaridad el agua, el elemento más vital, que, a menudo, se desperdicia por falta de ese plan que el Gobierno está obligado a poner en marcha con urgencia.

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