Decíamos la semana pasada que el afán de Pedro Sánchez por meter la mano en el bolsillo del contribuyente es infinito. Sucede que en 7 días no hemos parado de hablar de cómo nos van a subir las cotizaciones sociales para pagar las pensiones. Hace quince días debatíamos sobre pagar por circular por las autovías que se han financiado con los impuestos que ya hemos pagado. Y antes sobre las subidas imparables en el recibo de la luz, que también tiene una importante carga en tasas del Estado. Y lo mismo con la gasolina y el diésel y el gas y la plusvalía... Por subir, nos suben los impuestos que se aplican hasta en la Coca-Cola.
Oiga usted, ¿alguna propuesta para el trabajador de clase media que no recibe ninguna de las ayudas de las que presume este Gobierno de coalición, pero que hace mil cuentas y se devana los sesos y se aprieta el cinturón y se priva cada día de más cosas, algunas necesarias, para llegar a final de mes?
La carga que soporta una economía doméstica media en este país cada día es más asfixiante y luego salen los ministros de los distintos ramos proclamando que hay que incentivar el consumo. Todos lo ministros excepto el de Consumo que tenemos aquí en España, que es el único en el Mundo que pide a los ciudadanos que representa que no consuman. Debe ser cosa de este nuevo comunismo del siglo XXI.
Sobre la última, la del ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, defendiendo la subida en las cotizaciones sociales porque dice que nuestro sistema de pensiones necesita modernizarse y, para ello, nos recuerda que “tenemos costes laborales muy por debajo de nuestro entorno”, la reflexión es siempre la misma: si me comparas con Alemania, ¿por qué no me pagas como en Alemania?
No se puede estar en desacuerdo con muchas de las cosas que dice y argumenta el ministro. Tiene razón porque son de “Perogrullo”. Si quieres algo, lo pagas. Si necesitas algo, lo pides y lo pagas. Decía Escrivá: “Hay que pagar un estado del bienestar y se paga así”. Si queremos disfrutar de Pensiones, de subsidio de Desempleo, de Educación, de una Sanidad universal y de una atención a la Dependencia, hay que pagarlo, indudablemente, lo discutible es que esta sea la única forma de pagarla. Al respecto, estos gobernantes de coalición demuestran una notable falta de originalidad porque solo saben solucinar los problemas con el bolsillo ajeno. Si no es el de Europa es, seguro, el de usted y mío.
Qué no es fácil, está claro. Todo cuesta dinero y el dinero hay que sacarlo de alguna parte, pero ¿ha probado este Gobierno social-comunista la vía de aumentar la producción del país? Evidentemente, no. Es más cómodo inventarse impuestos con los que freír al contribuyente que fomentar políticas de empleo, es decir, tomar medidas para que las empresas generen puestos de trabajo. ¿Se imaginan un estado de bienestar que no paga nadie porque muy pocos tienen ingresos porque muy pocos tienen trabajo? Es fácil de imaginar: no habría estado de bienestar.
Es curiosa la paradoja. Cuando los pensadores de izquierdas hablan de quitar a los ricos para dárselo a los pobres, muchas veces ponen de ejemplo a Robin Hood. Gran figura de la literatura, referente ético que enaltece los valores más nobles y solidarios, defensor de las causas pobres. Pero lo que llama la atención es que omiten la segunda parte y nadie recuerda que a quién roba el héroe del arco y la flecha que vive en los bosques de Inglaterra es al recaudador de impuestos, al que fríe a tributos a los trabajadores, por lo general ya pobres.
Y digo yo: ¿Sería moral o éticamente aceptable declararse un insumiso fiscal, negarse a pagar impuestos por razones de conciencia, ser un objetor de gravámenes, negacionista de tasas y cánones y luego exigir todos los servicios del estado de bienestar?
Como casi todo en la vida, la clave está en el término medio, lo que vendría a ser algo así como ni izquierdas ni derechas, centro. No es fácil encontrar el equilibrio entre los impuestos a pagar y los servicios a recibir porque no todo el mundo gana el mismo dinero ni todo el mundo necesita los mismos servicios. Tampoco sería justo esquilmar al que gana más porque es muy probable que sea así porque también trabaja más o su trabajo genera más valor. No parece demasiado equitativo penalizar al que se esfuerza, se prepara, se arriesga y trabaja duro.
Pero el problema, fundamental, es cuando asumes pagar impuestos y luego la Sanidad te da cita para dentro de 5 meses pero a ti te duele hoy; tu Ayuntamiento te da plaza en un colegio que está en la otra punta del municipio cuando tienes uno a dos pasos de la puerta de tu casa; cuando no hay trabajo ni expectativas de que lo haya; cuando desde Derechos Sociales evalúan a un familiar, se le reconoce un grado importante de dependencia y fallece sin recibir ningún servicio también por la lista de espera; y, haciendo alusión al tema del día, cuando te dicen que aumentes las cotizaciones sociales para garantizar el sistema de pensiones y te mienten porque nadie te puede garantizar que los “baby boomers” vayamos a cobrar el 100% de nuestra pensión cuando nos jubilemos.
Cada día da más miedo encender la televisión, escuchar la radio o leer un periódico porque no sabes qué nuevo impuesto para pagar el Estado de Bienestar te van a colocar. Hoy, las pensiones son la excusa. Veremos qué impuesto se inventan en estos próximos 7 días. ¿Alguna sugerencia? Bueno, mejor no den ideas…