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DESDE ULTRAMAR

3 años de López Obrador

Marcos Marín Amezcua
jueves 02 de diciembre de 2021, 19:51h

Este 1 de diciembre se han cumplido tres años del sexenio del presidente López Obrador. Restan 3 años. Un gobierno con retos mayúsculos tras echar al PRI, superiores a los que emprendió el PAN luego de derrotar al PRI en 2000, porque el estado de país heredado en 2018 era mucho más paupérrimo y las consecuencias de 20 años más de desatinos a revertir, también eran mayores. Desconozco si López es un encantador de serpientes y no me sirve de mucho saber que roce el 65% de popularidad, sino el conocer si es confiable para una conducción de gobierno más certera –nunca sobra y siempre urge– y si de serlo, podrá estructurar un plan de acción que saque al país del escenario económico complejo pospandemia, como el que ya se pinta para México y el resto del mundo. Eso es lo que considero que sí es trascendente saber y no tengo una respuesta contundente.

Construir un plan de reconstrucción económica no será tarea fácil. Un plan debe de impulsarlo este gobierno, aunque no estuviera en sus planes (y de nadie) padecer semejante pandemia. Y hacerlo, acaso lo obligara in extremis a abandonar otros proyectos que sí estaban en su agenda. Eso sí, a diferencia de lo que un lacayuno priista sostiene, Morena gobernando sí le enmendó la plana al putrefacto PRI y está lejos de ser el gobierno de improvisados y ladrones que encabezó Peña Nieto. Se entiende su ofuscación priista al olvidar a un Videgaray diciendo “vengo a aprender”.

Con 65 millones de vacunados con pauta completa, otros 12 millones con al menos una dosis y el inicio de vacunados de entre 15 y 17 años, aunado a que fue menester desencadenar esa vacunación especial a punta de amparos en los tribunales exigiendo que se efectuara a personas de 12 a 17 con comorbilidad, respondiendo el gobierno a ellos y vacunando a la franja universal de 15 a 17, pesando o deberían estos hechos para valorarse al calificar el manejo público de la pandemia. En contraste, 290 mil muertos (tantos por descuido propio y reciente y todos lamentables) y convocar o permitir actos masivos por presiones múltiples –de peregrinaciones a Fórmula 1, fútbol o actos cívicos y políticos multitudinarios– me lleva a cuestionar solo en parte, la gestión de la pandemia. Descalifico a quienes siguen viajando mientras gritan el mal manejo. Si al menos fueran congruentes, callarse y pasaría. El no cierre de fronteras en la Riviera Maya nos pone en la tesitura de preguntarnos qué va primero: ¿economía o salud? Que lo digan sus habitantes, que viven del turismo como detonador mayúsculo de sus economías. Por cierto: que nadie olvide que fue discusión mundial si vacunar primero ancianos que a jóvenes con comorbilidad. Discusión mundial definiendo precedencia, repito.

Cumplo mi palabra. Prometí a usted amigo lector en ambos mundos, el Viejo y el Nuevo, informarle hace 3 años en el momento justo en que México fuera una dictadura bajo la férula de López Obrador (cuyos opositores tal vez no tarden en decir que hasta come niños vivos, de tan malévolo que es). Pues bien: comunico urbi et orbi que hasta el momento, sin novedad en el frente. Un opositor me dijo: cierto, no somos Cuba, pero estamos en vías de serlo. ¡Válgame! Cuánta tontería dicha porque es gratis lanzarla. Distinto es que sus opositores no lo quieran y salgan con sandeces a diario, sosteniendo que lo somos o que da golpes de estado o que es comunista. Son boberías que solo demuestran mentes obnubiladas y acomplejadas, que vivieron muy contentas el sexenio pasado y su rencor, su odio, viene y lo saben, de que no gobierna el que les cuadra. No por pensarle mucho. Venimos de 3 años de ser México el segundo país con más Fake News del mundo, para consumo local y golpeadoras al presidente. Nunca la opinión pública ha sido tan vergonzosamente manipulada desde medios que dejaron de recibir dádivas descomunales el sexenio anterior –para hablar bien del PRI y de Peña o para no hablar mal, al menos– actuando medios y ciertos columnistas cual vendidos de ayer.

Venimos de un traspaso de élites. Los que hacían negocio hasta 2018 reemplazados por los que llegaron en 2018; esa élite que cancela los negocios de la otra camarilla, mientras redistribuye recursos en áreas sensibles. ¿Eso hace mejor al PRI? No exageremos. México ha pagado muy caro el más reciente sexenio priista. Otro sexenio priista con los mismos ladrones de 2012, lo hundiría definitivamente. Ni un voto a PRI, cuya putrefacción de siempre es irremediable.

Llegamos a tirones y empujones al ecuador de este gobierno de izquierda, con una oposición sin propuesta ni estrategia que lo mejore. Grave, porque demuestra su estulticia. Mas preocupada por insultar que por proponer. Así le va. Más preocupada por salir en la tele que por ser inteligente. No ha entendido que la gente no votará lo que sea solo por ser opositor. La oposición no entiende que no entiende. Es su obligación enmendar lo existente si es que dice desagradarle tanto. 3 años ha demostrado no contar con ideas interesantes y propositivas ni apuntalar proyectos alternativos viables, responsables y sensatos. Porque proyectos así los hay en este gobierno, solo que no son los que agradan a los opositores de toda la vida ni dicen lo que esos opositores quieren oír, da igual que se trate de políticos a ciudadanos de a pie. Decir oposición en México en 2021 es decir la que invoca espantajos, carece de personajes presidenciables que derroten al candidato de Morena en 2024 y que no puede regenerarse porque eso implicará condenar su propia gestión histórica y debería proponer cosas cercanas a las mayorías y no a los clanes y amiguetes que la caracterizaron en las últimas décadas. Criticar para sí sus bases, principios y posturas sería escupir al cielo. Por eso está derrotada esa oposición y está en un callejón sin salida del que solo ella podría salir y hace todo para permanecer en él. Después, si no triunfa, vociferará que López es comunista en vez de ser autocrítica y recoger sus enormes carencias como oposición. Lo fácil, ya sabe. Lo desvergonzado, también. Carece de líderes unificadores y lo sabe. Hasta hoy, solo baraja puro opositor impresentable. Conste. Se lo tengo dicho y de mí se acordará. Y donde digo partidos, digo sus simpatizantes, muy sordos y muy necios.

Son ya 3 años para medir resultados y redefinir estrategias donde se requiere. Este gobierno igual que los anteriores, se juega la continuidad de su partido en la presidencia. Calderón no hizo caso de enmendar a mitad de su sexenio. Peña estaba incapacitado por su propia naturaleza y su impresentable filiación priista. López Obrador no da muchos visos de identificar los focos rojos. Como sus antecesores, puede perder su partido la presidencia si se empeña en no rectificar. Él no puede reelegirse, así que él no cuenta, por mucho que impusiera sustituto como candidato. El voto de mayorías sí cuenta.

Llevamos 3 años de opositores articulando métodos de boicot, deposición, golpismo y ataque estéril a este gobierno. Mutan estrategia, pero en el fondo es lo mismo: rechazar lo existente añorando su regreso para sostener un modelo empobrecedor como lo aplicaron en México desde 1982. Ser el octavo país con más concentración de riqueza dice mucho de lo tristemente heredado. Y eso es PRI y PAN, incapacitados para enmendarse a sí mismos. Sí, desde luego que ha faltado fuerza para encarcelar a tanto bribón de esos partidos. Nada menos el PRI acaba de dejar Zacatecas saqueado y con el crimen organizado hasta las cejas y así Colima y tantos más. Ladrones. Sus desfalcos y saqueos con sello PRI parecen bastante impunes y eso es inadmisible. Por eso no los hace mejores y menos apostar por ellos.

Termino. ¿Qué han sido estos 3 años? un freno a intereses y a negocios privados a costa de lo público. ¿Comunismo? No, sería muy desvergonzado sostenerlo solo por afectar a ladrones y obligarlos a pagar impuestos. Simple justicia social por reencausar recaudación no a rescatar bancos, sino a redistribuirla a sectores necesitados.¿Es un gobierno populista? Es simplista decirlo, por ser expresión muy manoseada. Tilda a quien lo llama de ser muy poco demócrata. Hoy el jaloneo político opta por hablar de sucesores. Los que toca que lleguen a 2024. La tarea es estéril si los oficialistas no presentan un plan de trabajo y los opositores una propuesta alternativa viable e inteligente. Es momento de hacerlo, desde luego que sí. Es cuánto.

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