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TRIBUNA

Ich nicht

Jorge Casesmeiro Roger
domingo 05 de diciembre de 2021, 18:32h
Actualizado el: 12/06/2021 12:56h

El pasaporte Covid tiene un resabio nazi que no hay quien se lo quite. Pero nadie que conozca el Cossío podrá negarle al asunto su torería. Por lo del tomo cuarto, digo, el que habla del toreo, ese que todo el mundo tiene porque lo regalaban en los quioscos junto a esos periódicos que ya nadie quería. Me refiero a su epígrafe sobre el tratamiento o apodo de los toreros. Donde se recuerda que el alias, en el toreo, viene a ser un: “Título o dignidad (…) cuya cédula no puede pleitearse y cuya admisión es forzosa”. Siendo digno de observarse que: “Solo en la torería se exhibe con vanidad, como título de honor, el remoquete dictado (…) aun en casos de aludir a circunstancias y defectos nada halagadores para el interesado”.

Aprecia el Cossío, obviamente, que habrá excepciones que confirmen la regla, y que la costumbre de designar a las personas con un apodo o remoquete no es privativa del gremio taurómaco. Pero a efectos del citado pasaporte es notorio por qué suenan los clarines.

Por eso digo que la presidenta de la Comisión Europea es ya, con todo derecho, después de Isabel Beniers, la segunda torera que ha brindado Alemania a la Fiesta. Sí, la señora Von der Leyen ha hecho Historia. Su forma de inocular en el cuerpo social de la Unión el debate sobre la obligatoriedad de someter, a todo el respetable, a una corrida sin fin de transfecciones genéticas, ha sido una faena de antología. Y cuando digo ‘inocular’ no empleo una metáfora. Simplemente ajusto el desempeño de la matadora a la segunda acepción del verbo; esto es: “Pervertir, contaminar con el mal ejemplo o la falsa doctrina”.

En resumen, que hemos de agradecer a tan encastada burócrata que nos haya ahorrado una mala tarde, entrando directamente al tercio de muleta. Ahora sabemos lo que ya intuíamos. Primero imaginaron el futuro, luego lo diseñaron y ahora lo están ejecutando. Es hora, por lo tanto, de propulsarse a la vanguardia de este debate. A saber: Los nazis no respetaron el consentimiento informado y por eso unos cuantos fueron ejecutados al terminar la guerra. Venga. Parlamentemos democráticamente, a tumba abierta. Porque esta, sin duda, es la cuestión. La Historia no olvida los títulos ganados con bautismo de sangre. Recuérdelo Von der Leyen, la niña de los ojos fríos.

Jorge Casesmeiro Roger

Licenciado en Pedagogía y en Periodismo

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