El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha ratificado la indemnizaciones que fijó la Audiencia Provincial para los estafados por Paco Sanz, conocido como el hombre de los 2.000 tumores, al entender que los famosos que las recurrieron no han probado que perdieran más dinero del fijado.
La Sala de lo Civil y lo Penal del TSJM ha rechazado, en un fallo al que ha tenido acceso Efe, los recursos presentados por doce afectados, entre ellos el humorista Santi Rodríguez o el presentador Pedro Aguado, contra la sentencia de la audiencia madrileña que condenó a Paco Sanz a dos años de prisión por estafa, así como a la devolución de 36.918 euros a afectados, al simular que padecía una enfermedad letal de la que tenía que tratarse en Estados Unidos.
Esa sentencia, del pasado mes de febrero, fue fruto del acuerdo alcanzado entre la defensa de Paco Sanz y la Fiscalía en la primera sesión del juicio, por el que el procesado reconoció los hechos y el Ministerio Público redujo su petición de condena de seis años a solo dos.
Sin embargo, no se llegó a un acuerdo en lo referido a la responsabilidad civil sobre cada uno de los afectados y el tribunal decidió las indemnizaciones.
Así, impuso un pago de 3.000 euros para los humoristas José Mota y Santi Rodríguez, de 600 euros para Pedro Aguado -presentador del programa Hermano Mayor- y de otras cantidades para otros rostros famosos y no famosos que ayudaron de buena fe al denominado hombre de los 2.000 tumores y que alegaron que además de ese dinero claramente estafado debían ser indemnizados por daños materiales, pero también morales.
Durante el juicio, la letrada que representa a varios de los personajes públicos afectados solicitó que se les indemnice con el doble de la cantidad que donaron y también con del doble de los daños y perjuicios sufridos, de modo que, entre sus peticiones, suma 61.600 euros para Pedro García Aguado, 10.900 para Santi Rodríguez y 41.600 para el escritor Alejandro Ruiz Hurtado.
Varios perjudicados recurrieron la sentencia y ahora el Tribunal Superior de Justicia no les da la razón al entender "que, más allá de las manifestaciones de los recurrentes, se carece de elementos objetivos que acrediten los perjuicios y lucro cesante que refiere".
De este modo, ratifica la sentencia impugnada, que rechazaba indemizaciones superiores "no por la dificultad de su cuantificación, sino por la falta de acreditación de los perjuicios más allá de los ya indemnizados, reflejando la ausencia también de base para su cuantificación, así como del supuesto lucro cesante".
Por eso, el alto tribunal desestima el recurso de todos ellos, en una sentencia en la que, en cambio, sí estima parcialmente el recurso de apelación interpuesto por la representación de Lucía Carmona, que fue novia de Paco Sanz y también fue condenada, en el sentido de rebajar las costas procesales que debe pagar al 30 por ciento.
Esta sentencia del TSJM es recurrible en casación ante el Tribunal Supremo.
En la sentencia de la Audiencia Provincial dictada en febrero se fijó en 36.918 euros (de los presuntamente 260.000 mil estafados) la cantidad que tendrá que devolver Paco Sanz a los veinte demandantes.
El condenado deberá pagar también una multa de 2.160 euros, según acordó el tribunal, que condenó a su expareja Lucía Carmona a pagar 911 euros por el delito de estafa.
Según la sentencia, a Paco Sanz le diagnosticaron la enfermedad del "síndrome de Cowen" en 2009, que se "caracteriza por la aparición de tumores benignos" pero sin riesgo de morir, por lo que se aprovechó de su dolencia para obtener "un lucro patrimonial ilícito desde 2010 hasta 2017".
Durante este periodo de tiempo, hizo creer, a través de redes sociales y medios de comunicación, que su enfermedad era "muy grave", por lo que creó una página web en la que exageraba los síntomas de su enfermedad con la finalidad de "conmover a las personas" para que le donasen dinero y financiar así un supuesto tratamiento en Estados Unidos.
Pero en realidad, según explica la sentencia, "consistía en un ensayo experimental gratuito y sin coste alguno". Para conseguir más donativos, Sanz daba la posibilidad de recibir dinero mediante mensajes de texto, por lo que consiguió estafar a miles de personas.
Su expareja, Lucía Carmona, era titular de una de las cuentas bancarias, por lo que, según la sentencia, se lucró de esos donativos, con los que compraron viajes, tecnología de alta gama y un coche, entre otras cosas.