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Por presiones de su partido

Dimite el presidente sudafricano

sábado 20 de septiembre de 2008, 16:26h
El presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki, abandonará el cargo como le ha pedido su partido, el Congreso Nacional Africano (CNA), según anunció hoy su portavoz gubernamental, Mukoni Ratshitanga. Esta nueva situación política, dejará un panorama incierto en la política y economía del país.

Ratshitanga subrayó que Mbeki dejará la Jefatura del Estado una vez que "se cumplan todos los requisitos constitucionales", en respuesta a la petición de dimisión que le ha hecho su grupo CNA. Mbeki ha convocado para mañana, domingo, a su Gobierno, donde abordará la decisión de muchos de sus ministros que podrían seguir sus pasos y renunciar, antes de que el Parlamento se reúna en los próximos días para formalizar los cambios y, probablemente, designar a la titular de la Asamblea Nacional, Baleka Mbete, como presidenta temporal del país.

El secretario general del CNA, Gwede Mantashe, ha anunciado que el el Comité Ejecutivo Nacional del partido había decidido pedir la renuncia de Mbeki, acusado de participar en una supuesta conspiración política para impulsar el procesamiento por corrupción del líder de la formación, Jacob Zuma.

Zuma obtuvo en diciembre pasado la Presidencia del partido y la candidatura a las elecciones a la Jefatura del Estado frente a Mbeki, y es el favorito para los comicios de 2009.

Según Mantashe, que representa al ala izquierda del CNA, la petición pretende "dar estabilidad, unir y curar las heridas del partido" y que "le gente sepa a donde nos dirigimos".

En principio, tras renunciar, Mbeki debería haber sido sustituido por la vicepresidenta, Phumzile Mlambo-Ngcuka, pero este anunció que dimitirá nada más conocer la decisión de la directiva del CNA, según informó la agencia local SAPA.

Tampoco parece que vaya a prosperar la posibilidad que el gabinete elija entre sus miembros un presidente y la solución más probable es que la decisión quede en manos del Parlamento, con mayoría del CNA.

El adelanto de las elecciones generales, que en principio se apuntaba que podrían ser en abril próximo, podría ser otra de las consecuencias de esta crisis.

Mbeki ha negado las acusaciones de que conspirara contra Zuma, que ha calificado de "insultos", y ha aseverado que "no hay hechos que las respalden", al tiempo que se preguntaba: "¿La libertad de expresión es el derecho a decir mentiras?" por parte de dirigentes de su propio partido.

También ha negado que influyera en la Fiscalía para recurrir la decisión del juez Chris Nicholson, del Tribunal Superior de Petermaritzburg, quien, sin entrar en si Zuma era culpable de corrupción, lo liberó de hecho el viernes pasado de las acusaciones que pesaban sobre él por defectos de forma en la actuación fiscal.

Las acusaciones de corrupción contra Zuma se iniciaron en 1999, cuando ya era vicepresidente con Mbeki, quien lo destituyó en 2005 después de que su asesor financiero, Shabir Shaik, fuera condenado a 15 años de cárcel por solicitar sobornos, supuestamente en su nombre, lo que ha negado el líder del CNA.

Comentaristas políticos locales han apuntado que la destitución de Mbeki y la dimisión de su gabinete pueden crear conflictos internos y dejar descabezado al país, lo que ocasionaría problemas políticos y comprometería la estabilidad del sistema.

La dimisión de Mbeki también pude tener efectos económicos, pues su Gobierno goza de la confianza de los inversores nacionales y extranjeros, que dudan de la izquierda del CNA que representa Zuma, al que apoyan el Partido Comunista de Sudáfrica y el Congreso Sudafricano de Sindicatos (COSATU), según los comentaristas.

La líder de la opositora Alianza Democrática (DA), Helen Zille, dijo a la emisora de televisión e-TV que "la destitución de Mbeki no tiene nada que ver con los intereses del país" y la calificó de "venganza" de Zuma hacia su rival político.

También el parlamentario opositor Bantu Holomisa, del Movimiento Democrático Unido (UDM), difundió un comunicado en el que señala que la destitución de Mbeki ha sido un proceso "anárquico" que, en su opinión, sólo busca evitar el procesamiento por corrupción de Zuma.

"Destituir al jefe del Estado de este modo es un acto de barbarie política que amenaza con hundir al país en la anarquía. Una persona que no ha sido acusada de ningún delito es expulsada de su cargo por otra que se enfrenta a acusaciones de fraude y corrupción", asevera Holomisa en su nota.
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