www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

Trans

lunes 20 de diciembre de 2021, 20:15h

Trans es una proposición que va más allá de sí misma, está en todas partes y en ninguna, como los electrones: si los iluminas demasiado aparecen en otro sitio, se ocultan, se desplazan, no dan la cara. Trans viene a ser (o a estar, por mejor decir) una categoría transcategorial: como el yo de Sartre, está donde no debería estar, y no está donde debería. Trans es, pues, como tal, la negación del principio de identidad; en el momento en que da la cara, se oculta, es trans/siendo.

Como tal, todo le está permitido al trans macho o hembra (género epiceno), pasa sin pena ni gloria cual meteorito fugaz, nunca cuaja, viene a ser una potencia convertida en acto y de nuevo un acto destituido en potencia. Errático, vive en la estela de sí mismo. Arsenio Lupín, no lo localiza ni la lupa del mejor detective, nunca te acostarás dos veces con el mismo trans.

Sin embargo, todo el mundo sabe al parecer lo que no está escrito de ese no-saber, no hay quien no lo haya visto, habita en su seno y lo defiende en simposios interminables en el salón Romerales, donde sabes cuándo entras pero nunca cuando sales.

Lo trans (transpersonal, transexual, transreligioso) es un lecho de Procusto donde la respuesta es que todos saben lo que nadie sabe de cada uno. Inidentidad mutante, su única identidad es la inidentidad, la plenitud del vacío. ¡Qué diver para los neohipis autotélicos lanzados por la cubeta de Epicuro, hale hop: átomos, vacío y movimiento! Jovenazos y vejancones desinhibidos, desasidos de sus sistemas de pertenencia, ¡a jugar!

Si todo en la vida está trans, también lo estará la muerte, que al convertirse en transmuerte viene a transvivirse transmuriendo. Todo un galimatías donde no sabes si subes o si bajas pero estás tan feliz, una verdadera movida de blogueros con aspiraciones a gurús, los cuales saben con precisión más que los astrofísicos profesionales, e incluso se apoyan en fórmulas cuánticas para orientarnos sobre el sentido de las estrellas en nuestra frente.

Lo trans es objeto de fe, o quizá de de transfé, o tal vez lo transdivino. Se inspira siempre en las presencias ausentes de oriente, de un hinduismo barato que casi nadie ha estudiado. Así que gaudeamus igitur, vayamos hacia el transdiós que laetifica nuestra juventud, hacia el vacío cósmico de la plenitud donde reencarnaremos hasta hartarnos con un atracón de nada, pues todo está en su mayor parte vacío, con menos de un átomo por metro cúbico, a pesar de que en nuestro entorno haya quintillones de átomos en ese mismo metro cúbico.

Sin embargo, hoy por hoy no estamos siendo arrastrados por la estela de ese chorro de felicidad interminable, al menos según el telescopio espacial Hubble, que desde hace más de una década observa el destino de las estrellas, las galaxias y, por extensión, del universo, proclamando que nuestro universo se diluye sin remedio tal y como lo conocemos y también de nuestra galaxia, la Vía Láctea. El proceso, que empezó hace bastante tiempo y parece irremediable, nos encamina muy lentamente para las escalas de tiempo, pero sin vuelta atrás, al ocaso que dará paso a otro completamente diferente, bastante hostil y oscuro. El anciano Universo de 14.000 millones de años de edad se cansa. La Vía Láctea, una galaxia mediana compuesta por unos 1000.000 millones de estrellas, forma aproximadamente una estrella como el Sol cada año. Para las galaxias más grandes que conocemos, como la gigantesca Messier 87, casi 100 veces mayor que la Vía Láctea, más del 90% de sus estrellas está bastante parada, muerta. Considerando no ya una o dos galaxias, sino todas las que existen, el universo estaba mucho más vivo hace 9.000 millones de años que hoy, cuando tenía menos de la mitad de la edad que tiene ahora. En esa época se formaban estrellas en el universo 20 veces más rápido que hoy, abundaban los agujeros negros supermasivos que crecían y crecían tragándose gas, estrellas, planetas y cuanto tocaban. Desde entonces, la formación de estrellas y galaxias no ha dejado de decaer, su actividad está bajando irremediablemente, ya no forman estrellas en abundancia, como en el pasado, y se precipitan hacia su extinción. También nuestro planeta acabará con nuestras vidas tal y como las conocemos. Se acabó el mosquito que picó al tren, el jubileo interminable. Fin de trayecto, estación terminal. Algo está acabando con todo, quizás los agujeros negros supermasivos, o quizás la energía oscura. La luz se extingue y se pasará a un nuevo universo, diferente, indeseable, frío, dominado por energías que ni siquiera conocemos. ¿Será ese el ya-no-más-trans, abandonados como fragua de escoria por los espacios interestelares, ya ciegos, sordos y mudos, y ni siquiera mutantes?

Seguir apostando a esa translotería aunque no podamos recibir el premio, ni pagar al lotero, oh inocencia santa, Aladino en su alfombra mágica con su lámpara maravillosa, y nosotros sobre su alfombra, bonita religión la que se han montado: vienen del trans y van al trans, pero no descansan en paz. Vienen del trans y van al trans, o sea, a ninguna parte.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (6)    No(1)

+
1 comentarios