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No son buenos los impuestos a las exportaciones

domingo 21 de septiembre de 2008, 16:27h
Después de la crisis del 2001 Argentina registra un avance importante en la normalización de su situación fiscal y también en fortalecer su balanza de pagos internacional. Aparecen así a partir del 2002 los superávits gemelos, con saldos positivos en las cuentas fiscales y en la balanza comercial. Juega aquí un rol importante la expansión de las exportaciones que en el 2007 se ubican un 111 por ciento por encima del 2000. Pero debemos encuadrar este comportamiento positivo en el contexto latinoamericano, ya que en el mismo periodo son nada menos 10 países que registran aumentos aun mayores a los de Argentina. Encabeza esta lista Perú con un 302 por ciento, le siguen Bolivia con 260, Chile con 252 y Brasil con 191 por ciento. Completan este elenco Ecuador, Nicaragua, Paraguay, Cuba, Colombia y Uruguay. Señalemos que mientras las exportaciones argentinas se incrementan un 111 por ciento en dólares, el incremento en volumen es del 55 por ciento, correspondiendo un 36 por ciento al incremento en los precios de sus exportaciones.

Después del colapso de la convertibilidad, que había mantenido durante la década del noventa una paridad de 1 dólar igual 1 peso, Argentina registra una brusca devaluación de su moneda en el 2002, llegando a cotizarse el dólar a alrededor de 3,70 pesos. Con un peso tan devaluado y con precios internacionales en ascenso, Argentina vuelve entonces a aplicar a todas sus exportaciones la antigua receta de altos impuestos. Como hemos visto esto no fue óbice para que las exportaciones siguieran creciendo, obteniéndose saldos superavitarios en la balanza comercial. Este año las cosas comienzan a cambiar, por lo pronto el sector energético que en 2006 aporto la mitad del superávit comercial, se está ahora convirtiendo en un importador neto. Al mismo tiempo las principales commodities, como la soja registran hoy precios en el orden del 20 por debajo de hace un trimestre, cuando el grave conflicto campo-gobierno alcanzaba su clímax. Los pronósticos indican que es probable que se registren aun mas reducciones en estos precios de las commodities exportables por Argentina, si bien hay consenso que los precios seguirán por encima del 2006-2007. Pero la principal amenaza a las exportaciones se encuentra ahora en la política cambiaria de los últimos meses, durante los cuales el Banco Central ha comenzado a utilizar el tipo de cambio como herramienta para controlar una inflación que ya supera el 20 por ciento anual. Cuando escribíamos esta nota el dólar se cotizaba a 3,08 pesos, a fines del 2005 la cotización había sido de 3 pesos, y desde entonces la inflación acumulada de costos internos esta en el orden del 50 por ciento. En el presupuesto fiscal para el 2009 se prevé que el valor del dólar se incrementara por debajo del aumento previsto en los costos internos. Así será cada vez será más difícil exportar y más fácil importar, lo cual afectara la competitividad de muchas actividades productivas, mientras que el superávit comercial, imprescindible para generar divisas para cancelar la deuda externa tendera a disminuir. Por esto luce como poco sensato seguir manteniendo los altos impuestos que gravan a exportaciones primarias como la soja con el 35 por ciento, al trigo con el 28 y al maíz con el 25, a las uvas, manzanas, pesca, hortalizas, con el 10 por ciento. Estos impuestos también gravan con el 5 por ciento a productos elaborados como zapatos, indumentaria, vinos, plásticos, motores, carteras de cuero, vehículos, aluminio y productos siderúrgicos. Señalemos que si los costos de producción representan, por ejemplo, el 70 por ciento del precio de exportación, un impuesto del 5 por ciento a la exportación equivale a un adicional del 17 por ciento del impuesto a las ganancias. Son muchos los países que subsidian las exportaciones (por ejemplo la Unión Europea) pero son pocos los que las gravan, desalentando la inversión y la producción. Estos impuestos se justificaron en Argentina cuando el tipo de cambio y los precios internacionales eran altos, pero ahora la situación es diferente. Por eso es necesaria una reforma tributaria que no desaliente las exportaciones y que, además, apunte a consolidar la equidad distributiva a partir de mayores inversiones productivas aptas para competir en la arena internacional.

Alieto Guadagni

Economista

ALIETO GUADAGNI es economista graduado en la Universidad Nacional de Buenos Aires, con estudios de postgrado en la Universidad de Chile y Doctorado en la Universidad de California (Berkeley)

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