El busto del emperador romano Antonino Pío, que, después de una larga historia de abandono e incluso un robo, fue hallado con la ayuda involuntaria de la ex primera dama de EEUU Michelle Obama, luce desde ahora en el Museo de Málaga, después de haber sido adquirido por la Junta de Andalucía por 80.000 euros.
La pieza de mármol está datada en la época altoimperial romana, entre los años 138 y 161 después de Cristo, y fue hallada por primera vez a principios del siglo XX, al parecer durante unos trabajos de jardinería en una antigua finca del actual barrio malagueño de Huelin.
Su estado de conservación es bueno, aunque presenta pérdidas en una parte considerable del busto, protegido por una coraza, concretamente en los extremos, por lo que faltan gran parte de los hombros, y también se observan golpes en la nariz y las orejas, como precisa la resolución de su declaración como Bien de Interés Cultural por la Junta.
El propietario hasta ahora era el coleccionista privado Vicente Jiménez Ifergan, quien ha expresado a EFE su "satisfacción" por el hecho de que la Junta haya adquirido la pieza tras a las "cuantiosas ofertas económicas" que ha recibido, con "cifras exorbitantes", aunque finalmente ha primado su deseo de que permaneciera en Málaga.
Jiménez Ifergan había comprado a su vez la pieza a sus anteriores propietarios, la familia Bolín, que había sufrido en 2004 el robo del busto durante unas obras de reforma de su residencia en Málaga, y temía que nunca más se volviera a saber nada de la obra.
Pero durante las vacaciones en la Costa del Sol de Michelle Obama en 2010, cuando la ex primera dama estadounidense se alojó en el hotel Villa Padierna, ubicado entre Marbella y Benahavís, unas imágenes emitidas en la televisión desvelaron que Antonino Pío adornaba las instalaciones de ese establecimiento hotelero. "Un heredero de los Bolín me contó que estaba mirando la televisión mientras tomaba una sopa y, al ver la imagen del busto, se le cayó la cuchara, se le rompió el plato y se le cayó la sopa encima", relata Jiménez Ifergan.
Tras la visita de Michelle Obama, los Bolín se dirigieron al hotel para comunicarle el hallazgo y el propietario del establecimiento, Ricardo Arranz, "automáticamente se lo devolvió a la familia, porque cuando compró el busto no pensaba que había sido robado", añade el coleccionista.