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POR LIBRE

Y Pablo Iglesias cogió su fusil

Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
domingo 23 de enero de 2022, 19:36h

Pablo Iglesias nunca se fue. Se cortó la coleta, como tantos toreros que al cabo vuelven a los ruedos. Solo le dio con la puerta en las narices a Pedro Sánchez, harto de su retórica hueca, de sus bandazos, de sus volteretas ideológicas para amarrar el poder a costa de todo y de todos. Harto de que se arrogara el éxito de las medidas “progresistas” del partido morado; como el salario mínimo.

Se fue porque el fundador de Podemos no soporta jefes; menos aún, jefes que se mueven como veletas según sople el viento del poder y que nunca, nunca le agradeció que le llevara en volandas a La Moncloa. Porque Pedro Sánchez nunca creyó que la moción de censura contra Rajoy saldría adelante. Pablo Iglesias le empujó y solo le convenció después de negociar, uno a uno, con ERC, Bildu, Compromís y, por fin, con el PNV. Y en cuanto fue nombrado presidente, en cuanto se instaló en la poltrona, Pedro Sánchez desapareció por los pasillos de palacio y se encerró en su despacho.

Pablo Iglesias, como los toreros, se cortó la coleta. Pero, como los toreros, ha vuelto en cuanto le han invitado a la capea de Castilla y León. Porque Pablo Iglesias sufría el síndrome de abstinencia político. Las tertulias de la SER no eran más que un sucedáneo. En cuanto le han puesto un toro en el ruedo, ha vuelto dispuesto a matarlo. Y nada mejor que “el fulgor militarista” de Pedro Sánchez para su retorno al foro. Esperaba impaciente que llegara su momento. Y ha vuelto envuelto en la bandera del “No a la guerra”.

El anuncio del Gobierno del envío hacia Ucrania de tres navíos, entre ellos la fragata Blas de Lezo, y 6 cazas a Bulgaria ha sido la munición que el fundador de Podemos necesitaba para disparar contra Pedro Sánchez. Para regodearse con la “humillante sumisión” del Gobierno a las órdenes de la OTAN y de Estados Unidos.

Pablo Iglesias ha cogido su fusil, decepcionado por la sonrisa pintada y la melena ondulada de Yolanda Díaz, que por transversal ya se parece a Pedro Sánchez. A la vicepresidenta solo le falta declararse socialdemócrata. Porque un comunista de verdad nunca sonríe. Debe estar permanentemente cabreado. Con la cara de mala leche que ha lucido Iglesias en su mitin de Palencia al poner al Gobierno en evidencia por mandar a España a la guerra.

Pedro Sánchez todavía no ha encajado el golpe. También de mitin en Gijón, calló cobardemente. Ni mencionó a Iglesias ni dedicó una palabra al despliegue bélico en Ucrania. Anunció una subida de las pensiones en un intento de desviar la atención. Pero está atrapado. Porque sus socios predilectos, ERC y Bildu, ya se han apuntado a las filas del fundador de Podemos con un comunicado demoledor contra la guerra. Y después de la no derogación de la reforma laboral de Rajoy, Sánchez no va a tener otra salida que ceder y ceder a los caprichos de los presos de ETA y a las ínfulas independentistas de Rufián.

Por una vez que actúa con coherencia, o por eso, Pedro Sánchez es vapuleado por sus amigos separatistas y proetarras. Y vuelve a toparse con el insomnio de Pablo Iglesias. Solo falta que la fragata o los cazas disparen un tiro al aire para que la extrema izquierda vuelva a tomar las calles. Al final, a Pedro Sánchez no le va a apoyar ni Inés Arrimadas.

Joaquín Vila

Director de EL IMPARCIAL

JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL

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