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EDITORIAL

Ucrania y reforma laboral: el Gobierno a la deriva

EL IMPARCIAL
jueves 27 de enero de 2022, 13:06h

Pedro Sánchez se mantiene firme en sus últimas decisiones: cumplir con los compromisos adquiridos con la OTAN y la UE en la defensa de la soberanía de Ucrania y mantener la reforma laboral intacta, tal como acordó el Gobierno con los empresarios y los sindicatos.

En ambos casos, sus socios de investidura se oponen con rotundidad y amenazan con retirar su apoyo al Gobierno, lo que dejaría a Sánchez en la intemperie parlamentaria.

Los miembros de Podemos, Pablo Iglesias el primero, han recuperado la bandera del “No a la guerra”, indignados por el envío de buques y tropas al teatro de operaciones de Ucrania.

En principio, hay que aplaudir al presidente del Gobierno por esa firmeza. En la posible, pero evitable, guerra con Rusia ha actuado como un dirigente responsable al igual que en su decidida actitud de “no tocar una coma” al retoque de la reforma laboral de Rajoy. No en vano, ha resultado un éxito indiscutible el acuerdo con los agentes sociales. Y resulta evidente que saltaría por los aires ese acuerdo si cede a las exigencias de sus socios de investidura, como ha advertido con rotundidad la CEOE.

Pedro Sánchez está pagando muy caro el haberse puesto en manos de Podemos y de los separatistas y proetarras para poder aguantar la legislatura. Por eso, el Gobierno va a la deriva. Sus socios de Gobierno van a seguir agitando su “campaña pacifista”, salvo que la crisis actual se diluya por algún acuerdo entre EEUU y Rusia, lo que ahora se antoja improbable o muy remoto.

Es verdad que Pedro Sánchez cuenta con la complicidad de Yolanda Díaz. La vicepresidenta se ha desmarcado de Podemos en la crisis de Ucrania y se esfuerza en convencer a ERC de que apoye la reforma laboral. Pero el partido separatista catalán acaba de formar una plataforma en el Congreso de los Diputados con Bildu, la CUP y el BNG para exigir al Gobierno la derogación total de la reforma laboral de Rajoy, en un evidente ultimátum parlamentario al Gobierno.

Ante esta situación, Bolaños negocia con Ciudadanos su apoyo, lo que, si también convence al PNV, serviría para superar el trámite parlamentario, pero indignaría a los socios de investidura de Sánchez, que amenazan con retirarle su apoyo el resto de la legislatura.

La crisis interna del Gobierno es más que evidente. Al PSOE y Podemos solo les une su empeño en aguantar la entera legislatura, pues salvo el escandaloso CIS de Tezanos, todas las encuestas reflejan la bajada electoral de los dos partidos. Pero la guerra interna de la coalición se intensificará con el tiempo: ahora, por las elecciones en Castilla y León; luego, con las andaluzas. Y cuando se acerquen las generales, el Consejo de Ministros se convertirá en un campo de batalla.

Pedro Sánchez debe el poder a Podemos, a los separatistas y a los proetarras. Pero antes que después perderá esos apoyos. Sería inteligente por su parte ir buscando el momento de disolver las Cortes. Porque, si no, si insiste en aguantar la entera legislatura, puede salir achicharrado. No puede aguantar dos años con el Gobierno a la deriva.

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