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VOZ CARIBEÑA

Remedio temporal a problemas recurrentes con los docentes

lunes 14 de febrero de 2022, 20:30h

La clase magisterial de Puerto Rico recurrió a cambiar las aulas por las calles para reclamar mejores condiciones salariales y el tener un retiro que no los condene a la indigencia. La docencia es la profesión de las profesiones; son los docentes los encargados de encaminar la formación de los ciudadanos y los profesionales del país. Sin embargo, siendo una profesión tan importante, muchos reciben salarios bajos que les obliga a contraer un segundo o un tercer empleo para subsistir económicamente.

¿Calidad de vida? Muy poca, al tener que lidiar, día a día, con muchas de las situaciones que les generan constantes preocupaciones. Actualmente, unos de los asuntos que confrontan los docentes radica en el alza en el costo de vida a afrontar con salarios bajos, y la cantidad de beneficios a recibir llegado el momento de retirarse. Llevan mucho tiempo con reclamos que no han sido atendidos o que se han quedado en promesas.

La situación de precariedad salarial docente es una constante entre los maestros que, década tras década, reclaman mejores condiciones laborales. Años atrás, cuando en el año 2013 planteaban aprobar la reforma al sistema de retiro de maestros, porque para 2021 quedaría insolvente, el actual gobernador de Puerto Rico, Pedro Pierluisi Urrutia, electo como Comisionado Residente del partido opositor al Ejecutivo y Legislativo en el poder, argumentaba que "Vamos a tener protestas justas porque se va a interpretar como un atropello". En clara referencia, en ese momento, sí justificaba el que los maestros salieran a las calles a protestar porque la reforma al sistema de retiro atentaba contra su solvencia económica. Inclusive, puso a disposición abogados del partido para apoyarlos. Cuando cambia su rol y se convierte en gobernante, asume otra postura de corte clasista.

Estando en el poder como primer mandatario, su gobierno ha tenido diversas manifestaciones de servidores públicos que reclaman mejores condiciones laborales. La respuesta de la clase magisterial a la convocatoria para la manifestación del viernes, 4 de febrero, fue contundente. Las calles del viejo San Juan y las afueras de planteles escolares en diversos municipios de la Isla fueron el escenario para reclamar justicia a los docentes. El apoyo masivo de diversos sectores de la sociedad se hizo sentir. Sin embargo, Pedro Pierluisi Urrutia asume una postura errática; los regaña por protestar, les ofrece un aumento salarial de $1,000 con fondos no recurrentes y menosprecia a otros servidores públicos que reclaman aumento salarial. Su indiferencia es tal que indica que es su equipo de trabajo quien los atenderá porque “yo nunca me reúno cuando hay ese tipo de marchas, protestas”. Sí, así mismo como se lee.

La presión que ocasionó la unidad de pueblo en la manifestación del viernes logró que propusiera un aumento salarial para intentar evitar la protesta que se gestaba para el 9 de febrero. Su propuesta tiene dos problemas: no atiende los reclamos sobre el retiro digno y la oferta del aumento proviene en parte de fondos federales no recurrentes que recibirán desde julio 2022 hasta septiembre 2024. Claramente, no es aumento, es un remedio temporal con fondos federales de ayuda por el COVID-19. Resulta insólito que les intente hacer creer que les aumentarán el salario, cuando en realidad, fue un mecanismo para acallar la protesta o una estrategia para cuando se acaben los fondos y esté en el proceso de la campaña eleccionaria para noviembre de 2024, volver a prometer que, de ser reelecto, buscará identificar fondos recurrentes para hacerle justicia salarial y volver a repetir la promesa de atender la situación del retiro digno.

En esa misma conferencia de prensa, cometió la osadía de hacer constar su displicencia a diversos servidores públicos que se han unido a las manifestaciones organizadas por la clase magisterial. El gobernador Pierluisi Urrutia expresó “Nadie aquí está obligado aquí a ser ni policía ni bombero, pero el que se dedica a esa vocación, tiene que asumir esa gran responsabilidad. Y si por alguna razón cuestiona si debe seguir haciéndolo, pues, porque o la paga no es la que espera, las condiciones de trabajo no es las que espera, no está obligado a PERMANECER en esa posición.” Sus expresiones denotan el desprecio a las condiciones laborales de los servidores públicos que le sirven al país, aunque el salario o las condiciones laborales dicten mucho de ser óptimas.

Esa expresión de desprecio a los servidores públicos provocó una ola de convocatorias espontáneas entre empleados diversas dependencias gubernamentales que visibilizaron sus reclamos y se unieron en apoyo al “teacher flu” de la clase magisterial. El “Red flu”- Cuerpo de Bomberos, “White flu”- profesionales de la salud, “Forensic flu”-Instituto de Ciencias Forenses, “Pan flu”- empleados del Programa de Asistencia Nutricional y empleados del sistema de tribunales son algunos de los empleados públicos que manifestaron su descontento en la segunda manifestación masiva convocada por los maestros del pasado 9 de febrero. Por como pinta el panorama, se verán más manifestaciones espontáneas hasta que el Estado atienda los reclamos. El pueblo ya no aguanta los bajos salarios y el aumento en la canasta básica, servicios e impuestos, mientras a extranjeros se les ofrecen exenciones para vivir en un paraíso fiscal.

Se supone que el bienestar de todos los ciudadanos es una de las cualidades básicas que debe procurar un buen gobernante. Sin embargo, se hace frecuente encontrar personajes que, una vez electos en los comicios, se les olvida representar a sus constituyentes y trabajar por mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos. Hay líderes políticos que, al provenir de familias acomodadas, son incapaces de ponerse en el lugar de la mayoría de sus representados. Viven enajenados de las realidades que viven a diario los ciudadanos para sobrevivir en un territorio que todo se encarece y el poder adquisitivo es cada vez menor, excepto para los allegados a los que están al poder. Es importante llevar los reclamos al Estado, pero también es importante escoger a los candidatos que tendrán el privilegio de representar a los ciudadanos en la Legislatura y el poder Ejecutivo, para que no se repitan las mismas historias, cuatrienio tras cuatrienio.

El pasado lunes, 7 de febrero de 2022, será recordado por los puertorriqueños como el día en que el gobernador evidenció su clasismo al menospreciar a los servidores públicos que reclaman mejores condiciones laborales. Como dice la letra de la cantautora puertorriqueña Kanny García en apoyo a la lucha magisterial “No es otoño ni invierno, aquí hay crisis todo el año” y eso es lo que llevan viviendo los puertorriqueños hace mucho tiempo, mientras el Estado ofrece remedios temporales a problemas recurrentes.

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