CaixaForum Madrid reúne cine y moda en su nueva exposición en la que propone un desfile de grandes diseñadores y estrellas de cine desde la visión personal y subjetiva del modisto Jean Paul Gaultier, quien reflexiona sobre el papel de ambas industrias en la sociedad como potenciales motores de transformación
La muestra revisa las colaboraciones de grandes modistos en el cine y reúne más de 100 piezas de indumentaria, representaciones gráficas y fragmentos de 90 películas, que podrán verse hasta el 5 de junio para viajar, poseriormente, a CaixaForum Barcelona.
Gaultier desvela que decidió ser diseñador a los nueve años después de ver imágenes en televisión del Folies Bergère, pero fue a los doce cuando confirmó su decisión al ver la película Falbalas, de Jacques Becker, sobre una casa de costura en la posguerra. El diseñador considera el cine como una atracción hacia la moda, y viceversa.
"Quedé fascinado ante ese espectáculo suntuoso, me identifiqué con él. Había público en el desfile, las modelos eran como actrices, heroínas en movimiento con la música y al final la gente aplaudía. Me marcó", dijo el diseñador durante su visita a Madrid con ocasión de la inauguración de la exposición en la que convergen temas como el empoderamiento femenino, la diversidad o los diferentes tipos de belleza.
El creador del vestuario de The Fifth Element asegura que un desfile "representa la vida, la evolución de la sociedad”. Es, señala “una puesta en escena de la evolución del mundo", porque la moda es un reflejo de la sociedad y de cómo cambia, al tiempo que advierte de cómo a través de ella se percibe que las mujeres han dejado de ser "objeto para ir empoderándose y cómo los hombres son capaces de mostrar su sensibilidad".
Gaultier destaca que Marlene Dietrich encarnaba ya la emancipación femenina en una época en la que no era habitual luciendo en su día a día chaquetas de estilo masculino pero entalladas. Otras como Brigitte Bardot encarnaron una "revolución total" con una feminidad con la que pretendían ser libres. “Vivir para sí, vestir para sí" es uno de los aspectos que destaca de Bardot.
Un vestuario velado, piezas clave de Gaultier, son las que abren esta exposición que muestra desde el célebre traje del interrogatorio de Sharon Stone en Instinto básico algunos de los diseños de Grace Kelly en La ventana indiscreta, la bata de cola bordada de Penélope Cruz en La niña de tus ojos o el corsé de Madonna de la gira Blond Ambition World Tour.
No faltan diseños de alta costura de Saint Laurent, Givenchy, Sybilla o Pertegaz, tampoco un apartado a su colaboración en las películas de Almodóvar, otro dedicado a los superhéroes, a las mujeres transgresoras o al pop y metal.
Enamorado de la cultura española, la exposición no se exhibe tal y como se creó en Francia, pues la de Madrid ha sido planteada como un homenaje a la cultura española y a sus artistas. De ahí que no falten Sara Montiel, Carmen Sevilla, Penélope Cruz y diseñadores como Balenciaga o Paco Rabanne.
Aunque el diseñador anunció que abandonaba la moda hace dos años, es evidente que no la dejó del todo, aunque no vinculado a la costura, apunta que sigue siendo embajador de perfumes, pero cedió "el testigo a otros creadores" que presentan una reinterpretación de sus diseños en la semana de moda parisina. Adaptaciones que admite que le "impresionan", como la que realizó la japonesa Chitose Abe y hace un mes el belga Glenn Martens. "Es necesaria esta energía en la moda”, admite.