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DIECISEISAVOS DE FINAL | VUELTA

El mejor Barcelona de la temporada se luce ante el Nápoles |2-4

El mejor Barcelona de la temporada se luce ante el Nápoles |2-4
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(Foto: Efe)
Javier Nuez
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javiernuezelimparciales/11/6/11/23
viernes 25 de febrero de 2022, 00:45h

El FC Barcelona exhibió ante el Nápoles su mejor versión de la temporada para destrozar al equipo italiano con un 2-4 que confirmó su presencia en los octavos de final de la Liga Europa.

El acierto, los triunfos fuera de casa, el buen juego… lo que hace poco eran hándicaps para el conjunto azulgrana quedaron sepultados este jueves con la contundente victoria en el sur de Italia.

Si el partido de ida hizo patente la mejoría en el juego del FC Barcelona, a falta de puntería, el partido de vuelta en el Diego Armando Maradona, con la mirilla ajustada, presentó a un conjunto azulgrana que solventó la eliminatoria en los primeros cuarenta y cinco minutos en un ejercicio de solvencia ofensiva.

Con más calma en el arranque que en la ida, donde la presión de los de Xavi empezaba casi en la línea de cal, el Barcelona controló el partido gracias a un Nápoles que insistía en su salida de balón suicida.

Como estrategia premeditada, el Barcelona, cuando abría el juego desde su campo, lanzaba balones largos a la espalada de la defensa. Quizás Adama o Aubameyang pudieran cazar algún envío, pero la idea parecía clara: que el Nápoles intentara sacar la pelota desde su campo.

Imprecisiones en el pase, agobios, robos… cada vez que los italianos buscaban a Fabián para hilar una jugada, algo pasaba. Pero los errores no sólo acontecían atrás. En área rival, de manera inocente, el Nápoles propició lo que acabaría siendo el 0-1.

Córner supuestamente ensayado del Nápoles que se le queda corto a Insigne. Aubameyang caza la pelota, se la cede a Adama, que atrae jugadores en busca de la falta sin perder un apelota imantada a su pie. Ya en zona de peligro, cede a la derecha para la llegada sorpresa de Alba, que se queda mano a mano frente a Meret y lo bate a placer con un tiro cruzado.

No hubo que esperar mucho más, sólo cinco minutos, para que el segundo tiro entre palos del Barcelona se convirtiera a su vez en el 0-2. Otra recuperación, Ferran cede a Frenkie de Jong a cuarenta metros de la portería. El neerlandés sigue conduciendo, acercándose a la frontal a la vez que iban creciendo los murmullos de un público que esperaba que alguno de sus jugadores saliera al paso. No ocurrió. Y De Jong sacó un tiro colocado y con fuerza en dirección a la escuadra para firmar todo un golazo.

El Barcelona, al fin, lograba anotar más de un gol en un partido europeo esta temporada. El dominio era patente, pues el Nápoles se encontraba a unos Piqué y Araujo que mantenían a raya al gigante Osimhen.

Sin embargo, cuando un envío en largo al nigeriano parecía que se marchaba sin demasiado peligro al costado izquierdo, allá salió Ter Stegen al cruce midiendo mal en su entrada con el pie hacia el corte al balón, encontrándose entre medias el cuerpo del delantero y provocando un penalti.

Corría el minuto 21 cuando Insigne, con elegancia, transformaba la pena máxima para mantener viva la esperanza de los locales. A pesar del golpe, el dominio azulgrana siguió siendo la tónica. Y la sucesión de calamidades defensivas napolitanas, también.

Dos goles de dos tiros entre palos parecían demasiada fortuna para lo que estuvo por venir. Aubameyang y Ferran dispusieron de ocasiones claras para ampliar diferencias. Ya fuera gracias a los córners o a los regalos de Koulibaly en su propio área.

Aún así, este jueves no iba a lucir como el pasado, en el que se acaó con lágrimas en los ojos por las oportunidades perdidas. Al borde del descanso, ya en el minuto 45, Piqué hizo una de esas reconversiones en delantero centro nato cuando aprovechó una asistencia de Alba en segunda jugada después de un saque de esquina para acomodarse la pelota dentro del área con la diestra y acabar abriéndose el hueco para sacar un disparo con la zurda que suponía el 1-3.

Tras el paso por vestuarios, la esperada reacción de los locales quedó en un amago. Se marchó Demme para dejar su hueco a Politano pero poco pudo cambiar.

El Barcelona, con calma, aguantó los envites de los primeros minutos sin demasiados agobios y enfrió el Nápoles. De ahí se entregó el “momento Adama”. El ataque visitante centró sus esfuerzos en dejar la pelota cuando antes a los pies del extremo ante el paso adelante local. Y Traoré cumplió más que de sobra.

Primero, monopolizó su banda derecha para medir bien la distancia de la línea de fondo desde la que sacar centros que se convertían en quebraderos de cabeza para Meret.

De la insistencia, Traoré acabó modificando su plan en el minuto 59 y en lugar de buscar el fondo cambió la dirección hacia el interior del área. Ahí cedió la pelota a De Jong, que con inteligencia la dejó pasar para la llegada de Aubameyang unos metros más allá, apareciendo para engancharla de primeras para un 1-4 que reflejaba de manera más realista la contundente diferencia que se estaba viendo sobre el campo.

El Nápoles tuvo alguna oportunidad más, pero una vez quedó anulado un tanto por fuera de juego claro en el minuto 69, Spalletti entregó la cuchara de manera definitiva cuando relevó a Fabián, Zielinski y Osimhen.

Xavi hacía lo propio dando descanso a Pedri, Adama y Aubameyang. Un error de Nico en el área propia propició el maquillaje de Politano para el definitivo 2-4 ya en el minuto 88.

Quién lo diría, pero el Barcelona iba a concluir un encuentro clave de la temporada con pasmosa tranquilidad. La mejora de las últimas semanas ya se ve reflejada en los marcadores. Los tiempos, para el Barcelona, están cambiando.

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