El dirigente catarí montó un escándalo contra los árbitros que dejó imágenes "desagradables".
El fútbol ha germinado con frondosidad en cada rincón del planeta. Su crecimiento en las latitudes más exóticas es notable, tanto en talento deportivo como en el despunte organizativo de eventos futbolísticos y la profesionalización de los equipos. Pero todavía se dan fricciones entre culturas, entre usos y costumbres, derivando en episodios tan lamentables como el que se ha vivido este miércoles en los pasillos del estadio Santiago Bernabéu. Inmediatamente después de la derrota del Paris Saint-Germáin ante el Real Madrid.
Nasser Al-Khelaifi es uno de los dirigentes más destacados del balompié europeo e internacional, pero también se ha subrayado como uno de los adalides de esos chispazos nada deportivos, superados ya en la dinámica del fútbol del Viejo Continente. Y es que el presidente del PSG es uno de esos mandatarios que todavía quedan, de los que se toman una presunta injusticia arbitral como motivo suficiente para encararse con quien sea. Para formar un escándalo como 'venganza' a la supuesta afrenta sufrida.
Tiene por costumbre el catarí bajar al vestuario de los trencillas en el descanso o al final de los partidos. Para hacer sentir en vivo y en persona su sentir ante el juez autorizado para gestionar un encuentro de fútbol. No hay que irse muy lejos para encontrar un testimonio de este tipo: el pasado quince de febrero, en la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones que hoy se han resulto, bajó enfurecido en el entretiempo para llamar la atención al árbitro Danielle Orsato. Le acompañó su mano derecha, el director deportivo Leonardo. Lo gritos se escucharon con nitidez por los presentes en ese vestíbulo del Parque de los Príncipes.
En esta noche madrileña, Al-Khelaifi bajó a vestuarios al final del partido. Nada más terminar el envite. Con el mismo objetivo: hostigar a los árbitros en sus caras. Entendió el presidente visitante que el gol del empate había sido certificado sin que el VAR ni Danny Makkelie, el árbitro objeto de su ira, se dieran cuenta de una falta de Benzema a Donnarumma, que dio lugar al error en el pase del portero que provocó el 1-1 y la catástrofe mental siguiente de los parisinos. Así que escapó a la carrera del palco, vociferando, profiriendo insultos.
Iba tan encedido que se equivocó de puerta
Así lo ha narrado una testigo privilegiada, la periodista de 'Movistar Plus' Mónica Marchante, encargada de entrevistar a los responsables de los clubes en la zona noble del estadio: "Al-Khelaifi ha salido de la sala que tiene el Madrid para los equipos invitados, ha venido dando gritos, después ha bajado y ha enfilado directamente hacia vestuarios muy enfadado, dando golpes y buscando el vestuario de los árbitros". Pero se confundió de sala.
"Se ha equivocado y ha abierto la puerta del de Mejía Dávila -delegado del Real Madrid- y prácticamente han tenido que pedir ayuda (a la seguridad) para proteger a algunas personas que estaban allí porque el comportamiento ha sido bastante desagradable. Digamos que no ha encajado nada bien la derrota y lo han podido ver varios testigos que estaban en la zona de vestuarios. Aquí en el palco tienen los detalles y me comentan que ha sido francamente desagradable", narró la comunicadora.
La escaramuza llegó a tal punto que sus propios escoltas tuvieron que emplearse a fondo contra él. Según se ha sabido, agredió a un empleado del club español, al grito de "te voy a matar". El teléfono móvil del trabajador que se cruzó en ese momento salió por los aires, al tiempo que el encargado de protocolo en el PSG se empeñó en pedir disculpas al Madrid y a los representantes de la UEFA -que asistieron atónitos a la escena-. Finalmente, tanto Al-Khelaifi como Leonardo trataron de que los presentes que grabaron el atropello con sus móviles borraran esos vídeos.
El colegiado neerlandés, por su parte, expuso lo vivido en el acta. "Tras el partido, el Presidente y el Director Técnico del Paris Saint Germain mostraron un comportamiento agresivo e intentaron entrar en el vestuario de los árbitros. Incluso después de que el árbitro les pidió que se fueran, bloquearon la puerta y el presidente deliberadamente golpeó la bandera de uno de los asistentes, rompiéndola".
La versión de Leonardo
El director deportivo del PSG, Leonardo, atendió al medio afín 'RMC Sports'. "Es un error arbitral grande, pero no hemos sabido controlarlo, mantener la calma, nos hemos hundido y no hemos sabido encontrar las soluciones. Es una pena que una decisión arbitral sea tan determinante. Tenemos que mantener la calma, cuesta sacar conclusiones", alegó.
"Tenemos cosas que mejorar, es evidente, pero no podemos cambiarlo todo. Si lo pensamos bien, al descanso teníamos un equipo organizado que controló la situación en el Parque de los Príncipes y aquí en la primera mitad también. Luego, es difícil digerir la segunda (...) Es una derrota importante, pero hasta el descanso controlábamos, marcábamos, pudimos ponernos 2-0. Creo que la decisión arbitral ha sido muy determinante, pero no es una excusa, hay errores nuestros que han sido importantes", señaló.
Pochettino, contra las cuerdas
El técnico argentino del equipo francés sabe que su empleo está en vilo tras una eliminación en octavos de final y después de haber logrado contratar a Lionel Messi, al mejor jugador de la Eurocopa y a un puñado de ases europeos, y de haer retenido a Kylian Mbappé. Les esperan meses muy ásperos hasta que en junio finalice su temporada.
“Es una sensación de mucha injusticia. Hubo falta clara de Benzema sobre Donnaurma. A partir de ahí el estado emocional de todos ha cambiado y no lo hemos gestionado bien. Estuvimos demasiado expuestos ante el Real Madrid. Tres cuartos de eliminatoria a favor, fuimos mejor equipo, pero nos vamos con un tremendo golpe por no poder pasar la eliminatoria”, analizó.
Se negó a hablar de su futuro. “No puedo considerar un error cuando ha habido una falta, y clara. Y hablo después de haber visto las imágenes, mínimo entre 30 y 40 veces con diferentes caras y diferentes ángulos. Esto es el fútbol, cuando se juega en esta competición, los pequeños detalles cuentan. El VAR no ha visto esta falta y ha sido determinante en lo que luego pasó (...) Con el diario del lunes es fácil hablar (...) Pero el estado emocional del equipo era el que era y no dependía de los nombres en el campo”, finalizó.