El organismo ha abierto un expediente al dirigente catarí y a Leonardo, director deportivo del PSG.
El árbitro neerlandés Danny Makkelie reflejó este miércoles lo siguiente en el acta del partido entre el Real Madrid y el PSG, disputado en el estadio Santiago Bernabéu: "Tras el partido, el Presidente y el Director Técnico del Paris Saint Germain mostraron un comportamiento agresivo e intentaron entrar en el vestuario de los árbitros. Incluso después de que el árbitro les pidió que se fueran, bloquearon la puerta y el presidente deliberadamente golpeó la bandera de uno de los asistentes, rompiéndola".
La narración del colegiado no hizo otra cosa que certificar la dimensión de la ira descontrolada que condujo a Nasser Al-Khelaifi y a Leonardo-director deportivo del club parisino- desde el palco de autoridades hasta el pasillo de los vestuarios. La entrada en erupción de ambos dejó tras de si un rastro de gritos, insultos y golpes, como pudieron atestiguar testigos presentes en ese área del recinto madridista. Llegó incluso el dirigente catarí a amenazar de muerte a un empleado del equipo español.
Todo ello se desarrolló ante los ojos atónitos de trabajadores del Real Madrid y de la UEFA. Tan fuera de su ser estaba el emisario de Catar en París que se equivocó cuando trataba de hostigar al equipo arbitral que había dirigido el encuentro. Irrumpió en tromba en la zona de camarines y vio una puerta abierta, así que entró. Era la sala del delegado del conjunto madridista, Mejía Dávila. Pero estaba tan encendido que prosiguió el lío, necesitando el entuerto la actuación de las fuerzas de seguridad.
Así las cosas, el organismo que preside Aleksandr Ceferin ha abierto un expediente a Al-Khelaifi y a Leonardo. Así lo ha publicado este jueves el diario 'L'Equipe', que añade que también se ha abierto expediente al propio PSG como club. Lo que no ha trascendido es la base punible para juzgar estos hechos y el alcance que podrían tener las sanciones. Pero sí se conoce por dónde podría ir el cerco a los gestores de la entidad parisina.
Artículo 11 del Código Disciplinario de la UEFA - Principios generales de conducta
"Las Asociaciones miembro y los clubes, así como sus jugadores, oficiales y miembros, y todas las personas designadas por la UEFA para ejercer una función, deben respetar las Leyes del Juego, así como los Estatutos, reglamentos, directivas y decisiones de la UEFA, y cumplir con los principios de conducta ética, lealtad, integridad y deportividad", comienza el texto de este apartado.
En él se recogen las faltas por fraude, soborno, corrupción y demás argucias, pero también se habla de una "conducta insultante o que viola las reglas básicas de decencia
en la conducta". Así mismo, se menciona el uso de los eventos deportivos para manifestaciones de carácter no deportivo y "la conducta que pone al deporte del fútbol, y a la UEFA en particular, en mala fama".
Artículo 15 del Código Disciplinario de la UEFA - Mala conducta de jugadores y oficiales
En este apartado se exponen los supuestos que pueden derivar en la sanciones con partidos como multa. Por ejemplo, se cita la expulsión por tarjeta roja, protestas o "incumplimiento de las órdenes del árbitro". Esta última podría ser aplicada a los dirigentes del PSG, al igual que los supuestos de "insultar a los jugadores u otras personas presentes en el partido, conducta antideportiva, dirigir lenguaje abusivo en un árbitro de partido (esta acarrearía dos partidos de sanción, cosa que podría afectar a las declaraciones efectuadas por Mauricio Pochettino), insultar a un árbitro del partido (tres partidos de inhabilitación) o la agresión a un árbitro de partido (15 partidos)".
Con todo, el encargado de tomar la decisión final no será otro que el Órgano de Control, Ética y Disciplina de la UEFA, un organismo que no ha resultado tradicionalmente condescendiente con trifulcas contra los árbitros. Eso sí, no se han registrado demasiados precedentes de sanciones a directivos en su jurisdicción. El proceso se inicia con el colegiado narrando lo ocurrido en el acta de partido; de ahí se eleva el testimonio al delegado de la UEFA en el partido; y el documento llega, entonces, a la investigación que se abre en los despachos.
En lo relativo al fútbol español se han dado sucesos similares con entrenadores de por medio, como aquella rueda de prensa de Jose Mourinho, cuando perdió 0-2 en el Bernabéu contra el Barça en las semifinales de la Champions League. Sus declaraciones incendiarias contra el árbitro del encuentro y la propia UEFA le valieron cinco partidos de sanción y uno 20.000 euros de multa. Pochettino podría sufrir esa penalización. Y en lo respectivo al palco, esfera en la que Leonardo ya fue sancionado dos años en Francia por empujar a un trencilla en el túnel de vestuarios, todavía se recuerda cuando Jesús Gil impidió la entrada del equipo arbitral al vestuario -en el envite ante el Parma, en la Recopa-. Entonces le cayeron seis partidos al otrora presidente del Atlético. Pero fue en 1993.