Tras la reunión informal de los jefes de Estado y de Gobierno de la UE los días 10 y 11 de marzo en Versalles, el Consejo Europeo ha decidido imponer un cuarto paquete de sanciones económicas e individuales a Rusia por la invasión de Ucrania que asesta un "duro golpe" a la base económica y logística en la que el régimen de Vladimir Putin se basa para llevar a cabo sus ataques.
"El objetivo de las sanciones es que el presidente Putin detenga esta guerra inhumana y sin sentido", afirma Josep Borrell, alto representante de la UE.
Las nuevas sanciones
- Prohibidas todas las transacciones con ciertas empresas estatales
- Prohibida la prestación de cualquier servicio de calificación crediticia, así como el acceso a cualquier servicio de suscripción en relación con las actividades de calificación crediticia, a cualquier persona o entidad rusa
- Ampliada la lista de personas conectadas con la base industrial y de defensa de Rusia, a las que se imponen restricciones de exportación más estrictas con respecto a bienes de doble uso y bienes y tecnología que podrían contribuir a la mejora tecnológica de Rusia en su sector de defensa y seguridad
- Prohibidas nuevas inversiones en el sector energético ruso, así como introducir una restricción integral a la exportación de equipos, tecnología y servicios para la industria energética, introducir más restricciones comerciales en relación con el hierro y el acero, así como con los artículos de lujo.
Además, la UE ha decidido sancionar a oligarcas y propagandistas que impulsan la narrativa del Kremlin sobre la situación en Ucrania, así como a empresas clave en los sectores de aviación, militar y de doble uso, construcción naval y construcción de maquinaria.