sufre por el diferencial de inflación y los costes laborales
La competitividad española está a la cola de la zona euro
jueves 25 de septiembre de 2008, 12:34h
El Banco Central Europeo (BCE) ha publicado un informe llamado “La globalización y la competitividad en la zona euro”, en el que aborda la pérdida de competitividad de las economías europeas que comparten una misma moneda en los últimos años.
Esta evolución ha estado marcada en gran parte por la cotización del euro en comparación con otras monedas del mundo. Como recuerda el BCE en su informe, “siguiendo a su introducción en 1999, el euro experimentó cuatro fases principales: una fuerte depreciación hasta 2001, una apreciación hasta 2004, un período de variabilidad en un rango relativamente estrecho y hasta el momento una prolongada apreciación”.
Esta apreciación del euro ha hecho que los bienes europeos exportados en el exterior, que están denominados en euros, sean crecientemente caros, lo que resta competitividad a las empresas europeas. Ahora bien, no todas las economías han respondido del mismo modo a esta evolución.
De hecho, según el informe, “los desarrollos relativos en los precios de la exportación han sido muy diferenciados desde 1999. Mientras que algunos países (como Alemania, Francia, Finlandia, Irlanda y Holanda) han experimentado pequeñas pérdidas en la competitividad en el precio, Italia, España y Grecia han registrado marcados descensos en sus precios de exportación relativos”.
Pero como la capacidad de una economía de competir internacionalmente no sólo se mide por los precios, el BCE ha creado un Indicador de Competitividad Armonizado con el que apreciar más justamente la posición y evolución de cada país. De acuerdo con el informe, “Alemania, Austria y Finlandia experimentaron un descenso moderado, mientras que Irlanda y España parecen haber experimentado una caída en su competitividad particularmente fuerte”.
Son varios los factores que pueden contribuir a los cambios en la competitividad, pero el informe concluye que “los desarrollos de los costes y precios domésticos parecen haber sido los principales responsables en los cambios en la competitividad relativa de cada país individual en el área del euro”. El diferencial de inflación de España con la Unión Europea se ha mantenido por encima del punto porcentual durante muchos meses. En agosto, el diferencial con la UE se redujo en dos décimas, pero continúa siendo muy alto: de 1,1 puntos porcentuales.
Pero no es el único factor. Tiene gran peso en el deterioro de la competitividad la evolución en los costes laborales, como asegura el informe: “Dado que un mayor crecimiento de los costes laborales unitarios está asociado con un fuerte crecimiento de los salarios y un bajo crecimiento de la productividad, la moderación de los salarios y una política adecuada para la consecución de un alto crecimiento de la productividad, es crítico”. Pero en este aspecto crítico tampoco hay buenas noticias en España, ya que en el segundo trimestre del año los costes laborales crecieron un 5,3 por ciento, un ritmo no visto desde 2003.
En conjunto, a la economía europea le aqueja una rigidez que puede tener consecuencias muy negativas en el futuro. Según explica el informe del BCE, “de un modo algo sorprendente, y en vivo contraste con los Estados Unidos y Japón, por ejemplo, la especialización de las exportaciones de la zona euro no ha cambiado mucho. Esto muestra que no se ha producido ni el cambio esperado hacia una producción más intensiva en investigación ni una caída en la especialización en productos intensivos en trabajo, como sí ha sido, notablemente, el caso de Estados Unidos y Japón”.
El informe entiende que puede ser por la rigidez de la economía europea, pero también porque no se haya ejercido sobre ella una presión suficiente. Pero como de lo que trata es de las exportaciones, esa presión es la misma que ha permitido a Japón y Estados Unidos transformar su estructura, por lo que Europa sí muestra signos de rigidez.