incluye su mural inacabado
El expresionismo abstracto de Rothko inyecta colorido a la Tate Modern
jueves 25 de septiembre de 2008, 22:04h
El protagonista de la nueva muestra de la Tate Modern es el estadounidense Mark Rothko. La exposición, que se estrena este viernes, se centra en el mítico mural que el artista ejecutó en 1959 para el rascacielos Seagram. Quince lienzos que ejecutó que debían adornar las paredes del lujoso restaurante Four Seasons componen junto a otras 35 piezas esta colección.
El mural - la comisión más importante ofrecida a un pintor en la historia de Estados Unidos - "es el comienzo del periodo más rico de mi padre", afirmó el hijo del artista, Christopher Rothko, durante la presentación a la prensa de la antológica.
El comisario de la exposición, Achim Borchard-Hume, destacó que "ésta es la primera vez en la historia, y probablemente la última, que están reunidos 15 de los 30 lienzos pintados por Rothko para ese mural", que fue objeto de una tremenda polémica.
Pintura audaz
Borchard- Hume recordó que según la leyenda - alimentada por periodistas, libros y rumores en el mundo del arte -, al darse cuenta que el mural estaba destinado para un restaurante de "ricos", Rothko pintó lienzos oscuros - rectángulos negros sobre fondo marrón - para hacerles "más difícil la digestión" a los que se podían darse el lujo de ir a comer allí.
Rothko, que dijo una vez que que se había dado cuenta que pintaba "templos griegos, sin saberlo", reclamó siempre condiciones especiales para exhibir sus pinturas: que en las salas donde colgaban sus cuadros sólo hubiesen obras de él, y que estuvieran iluminados con una luz suave, natural.