En 2018 el Manchester City se proclamó campeón de la Premier League con récord de puntos y con Pep Guardiola en el banquillo. En ese año se convirtió en el segundo club inglés en superar los 500 millones de euros en ingresos. Esa cifra suponía el doble de lo cosechado en 2013 y 447 millones más que el monto que ofrecían los resultados en 2008, cuando los Emiratos Árabes, por mano del grupo Abu Dhabi United, se hicieron con la propiedad del club británico. Se confirmaron, entonces, a la altura financiera del United, el Bayern de Múnich, Real Madrid y Barcelona.
Cuatro años después, pandemia y crisis económica y de patrocinios mediante, los 'Citizen' son sextos en esa clasificación, por detrás de los anteriormente mencionados y del Liverpool. Y justo por delante del PSG. Pero la dimensión de la fuerza financiera del City no se comprende bien si se atiende solo a este parámetro, pues nadie ha gastado tanto en contrataciones, salarios, primas de fichaje, comisiones y demás conceptos relacionados con la formación de una plantilla de futbolistas estelares.
Según los cálculos de agencias especializadas, los petrodólares han impulsado por encima de los 1.700 millones de euros el gasto empleado por el vigente subcampeón de Europa en la última década. Esa barbaridad les ha permitido cimentar una de las mejores líneas defensivas del planeta, el centro del campo más talentoso que se recuerda en la liga de fútbol de Inglaterra y un fondo de armario con algunos de los jugadores fundamentales en los proyectos de algunos de sus rivales domésticos.
Desde que en 2011 firmaran a Sergio 'Kun' Agüero por 40 millones (procedente del Atlético), la millonada invertida no admite comparación. Sólo el PSG, alimentado por el Estado catarí, se le acerca. En torno a 40 millones les costó, cada operación, reclutar al portero Ederson (Benfica) y el mediocentro Fernandinho (Shakhtar Donetsk); 46 millones pagaron por el joven defensor Nathan Akè (suplente, Bournemouth), y más de 50 millones pagaron por Bernardo Silva (Monaco), por Leroy Sanè (Schalke, hoy en el Bayern) y por el lateral fundamental Kyle Walker (Tottenham); el zaguero John Stones (Everton) y Benjamin Mendy (Monaco, apartado por problemas legales) les valieron mas de 55 millones de euros; y por el organizador Rodri soltaron más de 62 millones al Villarreal.
Nadie ha gastado más que el City en tiempos de 'Fair Play Finaciero'
La lista sigue con Raheem Sterling, extremo que arrebataron al Liverpool por 64 millones. La contratación del central Aymeric Laporte (Athletic) y el básico carrilero Joao Cancelo (Juventus) les valieron 65 millones por cada uno; los fichajes de Ryad Mahrez (Leicester) y del nuclear zaguero Ruben Dias (Benfica) rondaron los 70 millones de euros, cifra superada hasta los 76 millones en la contratación de Kevin De Bruyne (pieza clave del equipo y mejor jugador de la pasada Premier League); y su última contratación ha sido la de Jack Grealish, capitán del Aston Villa por el que pagaron 119 millones de euros el pasado verano. Y se les resistió Harry Kane, por cierto, en una operación que, según se supo, pasaría de los 190 millones.
Es en esta amalgama de cifras mareantes donde reside el poder que Abu Dabi está implementando en el Manchester City. Una influencia que ha aprovechado la permisividad de la UEFA y su 'Fair Play Financiero' recién extinguido para explosionar la relación de fuerzas tradicional en el balompié del Viejo Continente. La entrada del jeque Mansur Bin Zayed Al Nahyan, miembro de la familia gobernante de Abu Dabi, ha roto la competencia en igualdad de condiciones entre los clubes europeos. Así lo han denunciado Barcelona, Real Madrid, Juventus, Bayern, LaLiga, la Bundesliga y un sinfín de perjudicados por esta situación de desgobierno continental.
El caso es que se sabe que los recursos de la familia gobernante en los Emiratos Árabes supone la fuente eterna de ingresos para el City. No sólo eso, en 2020 la UEFA sancionó al club de fútbol de Mánchester con la prohibición de jugar la Liga de Campeones durante dos años. Esa penalización, basada en la manera ilegal de financiación del equipo, fue recurrida ante el Tribunal Internacional de Arbitraje Deportivo (TAS). Y doce abogados de la élite inglesa lograron que dicha sanción fuera anulada en un proceso que ha multiplicado las sospechas.
El TAS justificó su decisión de limpiar la reputación del proyecto emiratí en que los hechos habían prescrito, en la ausencia de más pruebas por parte de la acusación que los papeles filtrados por Football Leaks a 'Der Spiegel' y en la validez de los testigos presentados por el City. Uno de ellos era Simon Pearce. Este nombre goza de una importancia trascendental en el caso, pues es el director general del City y asesor personal de Jaldún Al Mubarak, presidente de la agencia gubernamental Autoridad de Asuntos Ejecutivos -gestora de la política estratégica del príncipe heredero del emirato, el jeque Mohamed Bin Zayed Al Nahyan-. También es intermediario que concreta el flujo de dinero entre el club y el emirato y, para la UEFA, artífice de la financiación opaca a través de contratos de patrocinio fraudulentos, que tapan las inyecciones monetarias directas del Estado árabe.
El jeque Mansur, detrás de contratos fraudulentos y financiación directa al City
Por medio de la labor de Football Leaks se destaparon los ingresos de dinero en efectivo no justificados y las "fuentes alternativas" de financiación por medio de patrocinios. Según las informaciones de la mencionada publicación alemana, que sigue la UEFA, los petrodólares del jeque Mansur bin Zayed Al Nahayan se camuflan como acuerdos publicitarios. El método pasa por crear empresas con sede en Abu Dabi que oficialmente pagan al club de fútbol para patrocinarle. Así se maquillan los ingresos directos del dueño y se inflan las cifras percibidas por publicidad. Es decir, se trata de violar la normativa del organismo gestor del fútbol europeo sin que se notase. Pero se ha notado.
Este jueves han visto la luz documentos que amplían una acusación que provocó que la Federación Inglesa, de mano de la Premier League, lleve cuatro años investigando la financiación del City. Football Leaks y 'Der Spiegel' han destapado más casos de financiación fraudulenta que sigue la misma ingeniería ya denunciada. Con Pearce y Al Mubarak -presidente de la AAE, del propio Manchester City y del fondo de inversión emiratí- a los mandos, con empresas pantalla con sede en territorio emiratí y con intermediarios variopintos entre los que figuraría el jefe de Mediapro, Jaume Roures.
Los documentos revelan que la sociedad matriz del City, Abu Dabi United Group Investment & Development (ADUG), dueña del City desde 2008 hasta el año pasado y propiedad de Mansur, financiaba al equipo con el dinero que le insuflaba la agencia gubernamental Autoridad de Asuntos Ejecutivos. Contraviniendo las regulaciones de la UEFA. Se le acusa al equipo de fútbol de haber presionado con dinero a jugadores menores de edad para que firmaran un contrato con ello, de pagar comisiones imposibles en fichajes, se señala que una parte de los acuerdos de patrocinio eran pagados por el propio jeque y se apunta que Roberto Mancini -entrenador del City de 2009 a 2013- recibió una parte importante de su sueldo a través de un contrato fraudulento firmado con un club emiratí -propiedad de Mansur-.