El Fondo Monetario Internacional (FMI) rebajó en un punto su previsión de crecimiento económico para España este año, que ahora calcula que será del 4,8%, y ha reducido también la de 2023 en medio punto, hasta el 3,3%. En su nuevo informe de perspectivas económicas mundiales, el FMI coloca la invasión rusa de Ucrania como la causa principal del freno en el crecimiento europeo, y aunque considera que España no nota el impacto tanto como otros países energéticamente más dependientes de Rusia, la sitúa a la cola en crecimiento económico.
Este recorte del crecimiento es de un punto porcentual, lo que quiere decir que es un poco mayor que en el conjunto mundial. De esta forma, el ciudadano español será de los pocos en el mundo que van a terminar 2022 por debajo del nivel de vida de 2019, es decir, de antes de la pandemia.
Las cifras del FMI están por debajo de las pronosticadas por el Gobierno español, que en sus últimas previsiones contaba con un crecimiento del 7 % para 2022 y del 3,5 % para el próximo año.
El encarecimiento y la seguridad energética son los dos factores derivados de la guerra de Ucrania que, según el FMI, más peso están teniendo sobre las economías europeas. Debido a que las economías avanzadas de Europa son importadores netos de energía, el incremento de precios provoca un mayor impacto en sus balanzas comerciales y en su inflación.
De esta forma, para España, el FMI proyecta una inflación del 5,3% en 2022 y del 1,3% en 2023. En el caso de la zona euro, calcula la misma tasa para este año y una tasa un punto superior a la española, del 2,3%, para 2023.
Además del efecto sobre los precios al consumo y el comercio exterior, la invasión de Ucrania y las respuestas que ha traído consigo, como las sanciones contra Rusia, también afectan de sobremanera la producción en determinados sectores como el del automóvil. Y es que dicho sector necesita por ejemplo componentes específicos que proceden precisamente tanto de Rusia como de Ucrania.
También ejerce una importante presión sobre las economías de los países vecinos la salida de Ucrania de cuatro millones de refugiados.
Por todo ello, el FMI hace el citado cálculo para la zona euro y destaca que las economías más afectadas por esta bajada de las previsiones son las que mayor dependencia energética tienen de Rusia, aunque también subraya que la caída de la actividad ha sido compensada parcialmente por el aumento de las ayudas fiscales.
Por otro lado, el informe alude a los efectos financieros de las sanciones a Rusia y considera que las conexiones de ese país con grandes economías parece relativamente pequeña y concentrada en determinados países de Europa, y avisa de que son los bancos de Austria e Italia los más expuestos a las contramedidas que imponga Rusia.
La guerra en Ucrania y la alta inflación han llevado al Fondo Monetario Internacional (FMI) a rebajar en ocho décimas su anterior previsión de crecimiento de la economía mundial para 2022, hasta situarla en el 3,6%, frente al 4,4% que pronosticó en enero pasado. En su informe de perspectivas económicas globales, actualizado este martes en el marco de la reunión anual de primavera del FMI y del Banco Mundial, el Fondo revisa a la baja las previsiones de crecimiento para 143 países, lo que supone un impacto sobre el 86% del producto interior bruto (PIB) mundial.