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TRIBUNA

¿Guerra nuclear?

Jesús Carasa Moreno
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carasajesusgmailcom/11/11/17
https://www.jcarasa.com/
lunes 02 de mayo de 2022, 18:37h

Una vez más compruebo, con satisfacción, que el análisis, sin prejuicios, de una cuestión, me puede llevar a conclusiones muy distintas y hasta contrarias, a las que tenía, antes de realizarlo. Me refiero a la guerra de Ucrania.

Arrastrada por una corriente, que anega los medios de comunicación, la opinión pública occidental ha hecho de Putin, en su injustificable invasión de Ucrania, un cerril y malvado tirano y a los EE.UU. generosos líderes defensores de la democracia y la libertad. Pero su comportamiento no avala este nítido reparto.

El sangriento siglo XX nos llevó, tras las atrocidades de las dos guerras, a una situación increíble: La glotonería de Rusia había incorporado, a una nueva entidad territorial, La U.R.S.S., a varias naciones europeas vecinas, a las que retuvo, incluso físicamente (Telón de acero y Muro de Berlín). La defensa de este nuevo estatus territorial, mediante políticas medievales, fue lo que se llamó Guerra Fría.

Por una parte Occidente, regido por la religión democrática, expansiva por naturaleza y por la otra, Rusia, ensimismada en su atávico instinto territorial, zarpazo de conquista y absorción sin retroceso. Y las dos posiciones defendidas por miles de misiles nucleares.

Los que convivimos, en continua alarma, con aquella situación, apostábamos más por un desenlace de guerra nuclear que por un milagro de disuasión y entendimiento.

¡Sin embargo, el milagro se produjo! Y fue, como siempre, en la historia de la humanidad, la acción de una persona, EN SOLEDAD, el Presidente Reagan, la que lo obró. Un ser humano que acumulaba tal cantidad de fé en sí mismo y en sus creencias, tenacidad, buena voluntad, optimismo, elegancia en el trato y “buen rollo” que ya era un milagro en sí mismo.

Y aunque fue un mediocre actor, protagonizó la mejor película del siglo. En ella vimos como, paso a paso, fundía aquella herrumbrosa estructura y hacía reír y confiar a aquellos siniestros y herméticos personajes con Gorbachov al frente. Y como remate final les jugó su gran farol: Anunció que EE.UU. estaba desarrollando un costosísimo sistema antimisiles, estrictamente defensivo, “La guerra de las galaxias”, que los destruía a la salida del silo. Envite económico y científico al que Rusia era incapaz de acudir. Y milagro entre milagros, Rusia ofreció la mayor muestra de buena voluntad que se podía hacer para evitarlo, desmanteló voluntariamente la URSS e inició, aunque torpemente, el camino a la democracia representativa.

Las fronteras se vinieron abajo y se reconstruyeron las naciones absorbidas, se eliminaron cientos de silos de misiles nucleares, se dio vida a los Organismos mundiales de cooperación y arbitraje y la economía empezó a tejer nuevas redes de intereses.

Pero Yeltsin, sucesor de Gorbachov, dio pasos tan torpes, en este dificilísimo proceso, que llevaron el desgobierno a Rusia que, además, perdía el control de las naciones satélites que buscaban el acercamiento a Occidente.

Y aquí, en mi modesta y poco y mal acompañada opinión, está el gran error de EE.UU. que le convierte en culpable de esta situación que nos enfrenta a la hecatombe nuclear. En vez de continuar la política de colaboración y confianza

mutua prometidas e ir allanando el camino de Rusia hacia los valores democráticos, los sucesores de Reagan cayeron en la tentación, a la vista de la debilidad de su enemigo, de acabar con él.

Putin, sucesor de Yeltsin, que entra en escena, aceptando el camino democrático, ve como la situación le desborda y para hacerle frente, introduce cambios en la Constitución que convierten a Rusia, de nuevo, en una dictadura. Reclama a EE.UU. que aleje de sus fronteras a la OTAN. Pero ya no hay diálogo. La torpeza, en esto y en todo, de los últimos presidentes americanos es inverosímil.

Ante la imposibilidad de diálogo, Putin decide dar un zarpazo que muestre cual es la alternativa: es la guerra de Ucrania. En ella estamos viendo la dificultad de someter y controlar a un país más grande que España con el empleo, aunque sea masivo, de armas convencionales.

Amigos. ¿Cómo asimila Putin este fracaso si no se le ofrece una salida honrosa? Mi contestación es muy pesimista. Espero equivocarme.

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