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TRIBUNA

Pegasus

Juan José Vijuesca
miércoles 04 de mayo de 2022, 20:43h

¿Pero qué invento es esto?, como dijo Sara Montiel. A mí esto del Pegasus que quieren ustedes, me suena a raro, rarísimo; además ¿a quien le puede interesar la información del teléfono móvil de Pedro Sánchez tan rebosante de mentiras?

Para este Gobierno monclovita las casualidades son un posado en toda regla para llamar la atención de un algo y desviarla de los asuntos principales. Y decían de aquellas famosas demostraciones sindicales del primero de mayo. Por cierto, que la festividad del trabajo ha perdido mucho desde que no gobierna la derecha en este país. Ahora las quedadas de los sindicatos son de amor y compañía. Valiente gana de reivindicar nada cuando los líderes sindicales están bien comidos y mejor servidos. El caviar tampoco es lo que era. Un asco.

Volviendo al tema ese de los espías confieso que un servidor es más del espionaje tradicional. Me quedo con la recreación del bueno de José Mota a través de uno de esos personajes que mejor representan la falta de privacidad: “La vieja al visillo” Esta parodia humorística es reflejo de cuanto acontece a día de hoy alrededor de todos nosotros, ahora bien, sin poner el foco en la simple tarea del cotilleo y el chismorreo, labores éstas tan arraigadas en nuestra querida España, la cosa de azuzar la oreja y tener un visillo de calidad es fundamental para el buen espía. Nada de móviles cuando las faramallas son de primera mano y mejor fuente. Eso sí, obligado sea el disponer de un buen oído, libre de tapones auditivos y que el visillo sirva para preservar la intimidad del espía. Eso es espiar y no lo del Pegasus. Yo mismo lo he presenciado en la mismísima cafetería del Congreso de los Diputados. -¿Te has fijado en Purita?, qué arrugas tiene y que mal peinada. –Y que lo digas, Fuencisla. –Pues no te pierdas a Carlos José, vaya zapatos más sucios para un pleno como el de hoy.

Pues esto, que parece una nimiedad, puede ser la punta del iceberg para un espionaje desde los adentros; ahora bien, el manual de un perfecto espía pasa por no contrastar la información, basta con soltar la bola y que esta ruede cuesta abajo. Pue eso es lo que desprende todo este revuelo de Moncloa. Otra cosa es sortear lo que es la obviedad de ser espiados por tierra, mar y aire. El sistema nos controla hasta límites casi insospechados. A estas alturas de la película raro es quien no haya recibido un spiware, perdón por la expresión, pero según me dicen los expertos se trata de algo capaz de leer mensajes de texto, rastrear llamadas, recopilar contraseñas, averiguar la ubicación del teléfono y recopilar información de las aplicaciones. O sea, algo parecido a un niño o niña de cuatro años de los de hoy cuando te cogen el móvil y lo zarandean a su antojo.

Lo peor de todo es que siempre hay algo que no encaja cuando los y las portavoces de Moncloa echan mano del cuaderno de bitácora para dar la versión oficialista de los hechos. No es que el señor Bolaños o la señora Rodríguez tengan que preocuparse del ciudadano corriente, pero uno también tiene derecho a saber lo que hace el CNI por aquello de conocer si este virus también es contagioso y si con ello debemos regresar al teléfono público de toda la vida. Que uno no está para más rebrotes víricos vengan de donde vengan y a través de quien venga. El señor Sánchez, por ejemplo, si ahora es reo de uno de esos spiware, pues con su pan se lo coma y su responsabilidad tenga a bien por aquello de la seguridad nacional y demás aspectos de interés general que nos atañe al conjunto de los españoles.

Me parece que estamos en la antesala de una de esas tramas en donde hasta la verdad parece mentira y así los desencuentros entre independentistas que se sienten violentados en su intimidad y la leña al mono de Podemos que no desaprovecha emérita ocasión para atizar al propio gobierno del que ellos mismos forman parte, pues entre todos la mataron y ella sola se murió. Por eso digo que hasta para ser espía hay que ser buen profesional, pero es que hay secretos que queman en la lengua y no hay nivel ni para eso. Aquí y con este Gobierno todo está patas arriba y lo peor es que para nuestra propia seguridad nacional no hay otra cosa que esas cortinas de humo tan socorridas que fabrican en el telar de Moncloa. Para mí que el espía ha sido espiado.

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