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CRÓNICA TAURINA

Día de San Isidro Labrador: Curro Díaz, Álvaro Lorenzo y Ginés Marín

Día de San Isidro Labrador: Curro Díaz, Álvaro Lorenzo y Ginés Marín
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(Foto: EFE/Fernando Villar)
lunes 16 de mayo de 2022, 09:10h

El día de San Isidro debutó la ganadería de El Parralejo en las Ventas. Su última tarde fue una novillada en 2016 en la cual participaron Ginés Marín y Álvaro Lorenzo. Ginés fue saludado por el público que no olvidó su Puerta Grande de la Feria de Otoño (12 de octubre).

Lo que determina las decisiones de la presidencia es la arbitrariedad, está crónica también va a ser arbitraria. Hoy empezamos por el tercer toro. Ginés Marín se enfrentó con Congresista, protestado por el siete por sus 505 kilos. Ginés transmite desde el principio, sale con intención y recoge con la capa las embestidas del toro. El astado brega en caballo, lo engancha y le da casi una vuelta entera. Sale bien picado sin recargar por Agustin Navarro. Ginés arranca la faena con mucha decisión pasándose, literalmente, la muerte por cintura. En uno de los pases más ceñidos el toro le coge por el muslo y lo levanta al aire. El diestro aguanta, sin desmayarse ni lo más mínimo. Si no fuera por la taleguilla manchada de sangre y el pie desgarrado, se podría creer que no ha pasado nada. Lo prueba por ambos pitones, pero toma la mejor decisión de acabar ya. Una media estocada, saludo al público y se va a la enfermería con su pie. Eso es tener arrestos para torear.

Álvaro Lorenzo, que el día 8 de mayo cosechó, a parte de una oreja, una cornada de 15 cm. en el muslo. Con el pundonor acabó la faena del sexto el pasado domingo, con el mismo pundonor hizo el paseíllo el día de San Isidro. Zalamero, de buenas hechuras, fue protestado por el siete, cuando salió del caballo y sufrió un volatín. Podría haberse lidiado, pero la presidencia, que está mansurreando, lo cambió por un veterano de José Vázquez: casi seis años y casi 600 kilos. Lo mejor del toro fue un brindis a Emilio de Justo. Andando salió y andando acabó. La embestida dio para que Lorenzo mostrase su conocimiento y unos naturales templados. Un pinchazo, la estocada y un aviso. Otro cuento fue el quinto: la lidia iba por el buen camino, el banderillero Liri se desmonteró. Histérico de nombre, se dejó llevar por la franela de Lorenzo, manejada con temple. Las dos series con la diestra, bajando mucho la mano y cambiando de manera magistral, llegaron al público. El toro se queda algo parado, dudoso, pero Álvaro insiste y acaba con ceñidas bernardinas que quitan la respiración. Una estocada y una oreja.

Curro Díaz reaparece después del Domingo de Resurrección. Majadero abrió la plaza y no tuvo mala condición, fue pronto en la arrancada y de cabeza humillada. Se empleó con el caballo, pero el picador administró bien las varas por lo cual fue aplaudido. Curro empezó la faena con buenas series con la derecha. Sin embargo, el torero pierde el ritmo y la ligazón, por recolocarse al hacer dos pases, el toro empieza a enganchar. Una media estocada resultó eficaz. Aplausos. El cuarto de la tarde, Molinero, grande y basto, sin recorrido. El siete no protesta. El criterio de estos “aficionados”, coincide con los sabios de mi pueblo “el burro grande, ande o no ande”. Molinero no quiso andar y menos embestir. Curro Díez no quiso torear. Un bajonazo. El sexto también tocó a Curro, mientras operaban a Ginés Marín. Tragaperras tomaba bien el engaño, empezando por la capa. Lo destacado fue su erguida figura. Los muletazos cortos, con escasa templanza, descompusieron la embestida humillada y pronta del cornúpeta. La estocada tendida, pero se concedió la oreja…

¡Qué mal está la presidencia! Se nota que les han metido el miedo en el cuerpo con tanto “Fuera del palco”.

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