www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

PUIGDEMONT Y LOS RUSOS

martes 17 de mayo de 2022, 13:30h
Aunque falta la prueba concluyente y la decisión judicial, cada vez está más claro que Carlos Puigdemont...

Aunque falta la prueba concluyente y la decisión judicial, cada vez está más claro que Carlos Puigdemont, presidente entonces de la Generalidad, negoció con un Estado extranjero fórmulas que lesionaban la unidad territorial de España. Que a Rusia le conviene debilitar a las naciones europeas está comprobado. En tiempos de la Unión Soviética protegía a los grupos terroristas desde Eta hasta el Ira, pasando por las bandas italianas y alemanas. Ahora, en la Rusia de Putin, estimula la independencia de algunas regiones en Francia, Alemania, Italia y España.

¿En qué consistieron las conversaciones entre los agentes rusos y Carlos Puigdemont, hoy prófugo de la Justicia española? Difícil saberlo. Parece claro que al presidente de la Generalidad le propusieron una sólida aportación económica, maniobras informáticas en las elecciones e incluso 10.000 soldados para solidificar la independencia de la región española que Puigdemont presidía. Según personas cercanas a la presidencia catalana, Carlos Puigdemont rechazó algunos de esos ofrecimientos.

En todo caso, la negociación con una potencia extranjera en los términos que parecen probables, constituiría un delito de alta traición a España, con las consecuencias penales correspondientes. Por otra parte, el resultado de aquellas semanas inauditas es que el Parlamento catalán proclamó fugazmente la independencia de la Autonomía, que Carlos Puigdemont y algunos de sus colaboradores huyeron al extranjero y que otros fueron encarcelados, juzgados y condenados por sedición, tras un juicio ejemplar. Los indultos otorgados por la magnanimidad de Sánchez, que precisaba de los votos secesionistas para mantenerse en el poder, aclararon aún más el alcance de la tropelía cometida.

La relación entre el expresidente de la Generalidad, el prófugo Puigdemont, y los agentes rusos exige una comisión de investigación en el Congreso de los Diputados. Esa sí que es una comisión plenamente justificada y no las que propone la extrema izquierda en su delirio castrista de tantas y tan diversas veleidades.