En ocasiones en los conciertos de música clásica se puede apreciar cómo momento de virtuosismo conciertos a cuatro manos de piano. Para poder interpretar piezas de esta manera debe ser bien conocida la partitura por ambos intérpretes y tener entre ellos una increíble conexión. Pues bien esto es lo que ha ocurrido con esta novela.
Camilla Läckberg, a quien se considera como la Agatha Christie sueca, se ha unido a un mentalista de reconocido prestigio, Henry Fexeus, para elaborar esta novela a conjunta en la que cada uno aporta ingredientes que al final dan como resultado un libro completamente redondo con una trama digna de los mejores thrillers policíacos.
Al igual que en la vida real, en la novela los protagonistas también van a ser una pareja. Por un lado tendremos a Mina Dabiri, una policía muy metódica con ciertas fobias y manías que le condicionan en su trabajo, pero que también contribuyen a que sea tan profesional y concienzuda a la hora de desarrollar sus investigaciones.Por otro lado está Vincent Walder, un experto en psicología y en misterios numéricos, pero, como siempre, detrás de una mente brillante hay un trasfondo que tiene mucho que ver con su forma de ser y con el camino elegido para su vida profesional. En este caso, Vincent Walder padece síndrome de Asperger, con todo lo que eso implica para el día a día y sobre todo para la vida social.
Estos dos protagonistas tendrán que investigar y tratar de adelantarse a un asesino en serie que empieza actuar en la ciudad de Estocolmo. El primer crimen ocurre en el parque de atracciones de la ciudad, donde aparece el cuerpo de una joven asesinada como si hubiese salido mal un truco de magia, metido dentro de una caja en la cual múltiples espadas atraviesan su cuerpo, en esta ocasión para llevar a la muerte, pese a que normalmente en estos espectáculos quien se introduce en la caja sale indemne. A partir de ahí, el tándem formado por la policía y el mentalista tratarán de adelantarse al criminal, con el tiempo jugando en su contra y con un montón de enigmas, códigos numéricos y trampas visuales que solamente pueden ser fruto de una mente perversa que busca acrecentar su catálogo de víctimas.