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ESCRITO AL RASO

Las pajaritas de palabras de Guillermo Busutil

David Felipe Arranz
lunes 30 de mayo de 2022, 19:46h
Actualizado el: 30/05/2022 20:16h

Hablemos del libro, de los libros que nos gustan, que son los que mejor conocemos, y aun así nos sorprenden, porque el buen libro es el gran desconocido para el lector e incluso para el autor. Es el caso de Papiroflexia. Sobre el libro y la lectura, que ha escrito Guillermo Busutil y ha editado elegantemente Fórcola. Qué vocación la de Busutil, al que se le entrevén las trazas de poeta vertidas en la crítica literaria. Si los periodistas culturales han escrito y hablado siempre del libro, los críticos poetas han preferido hablar de la lírica del libro, y por eso creemos que aciertan más. El alma del libro es lo que nos anima a muchos, porque es el pájaro que vuela por entre los ramajes de la prosaica existencia, yendo de un disgusto a otro, persiguiendo y transformando en sabia armonía toda inquietud. De eso trata precisamente Papiroflexia, de cómo a veces se puede amar tanto a los libros como a los hombres.

Pareja al libro hay otra realidad, la de la lectura, que vive su existencia independiente y aunque se suelen plantear en relación de dependencia, no siempre es así, ni mucho menos. Se retrepa Busutil así en los divanes de la inteligencia y la sensibilidad, paseando entre el libro y la lectura, con su canon portátil y su habitación propia en Málaga, frente al mar, cuyo horizonte le da una ética y una estética a lo que dice y escribe. Además, dijo Pitigrilli que la elegancia es una cuestión de esqueleto y este libro tiene un bello armazón, efectivamente, al que acompaña un generoso puñado de epigramas dandis y dignísimos, una percha forcoliana con un bocatto di cardinale del Premio Nacional de Periodismo Cultural. Cuando se juntan dos talentos así, emerge en los estantes el milagro del artilugio perfecto, breve, indispensable…

Las greguerías de Ramón Gómez de la Serna son un disfrute: “El libro es un pájaro con más de cien alas para volar”. Este libro también lo es, actual y eterno, como una cápsula de conocimiento en el mar. Hay una dimensión abarcadora en lo que escribe Busutil que va de lo familiar a lo ontológico, y se nota el mucho bregar con libros y autores, el cuajarón vital suyo que fue el boxeo, el relato, la crónica, la radio en Onda Cero, la gestión cultural y la revista Mercurio, que dirigió con gran éxito y que podía uno encontrarla en cada librería que se preciase de estar en la pomada literaria. Busutil le da esa ráfaga de humanidad a la interpretación, porque para él es un juego, el del hedonismo del conocimiento, el del lector-seductor que seduce porque antes ha sido seducido por Cervantes, Shakespeare o Cortázar, con el pensamiento que conforman estos retazos de lecturas, de paseos con un libro en la mano, de retratos de propios y ajenos, siempre con el rumor de unas páginas detrás.

“El escritor quiere escribir su mentira y escribe su verdad”, dejó escrito Ramón. El impacto que tienen en la cotidianidad las miles de lecturas hacen que la vida esté recosida de libros: la bibliomanía, bendita patología, puede liberarse como en este libro y producir un beso, una caricia, un susurro, una recomendación, una despedida y tantas cosas que se armonizan en un libro que habla de libros. También es un retrato de una época que se va extinguiendo lentamente, la del papel, la de los últimos románticos. Papiroflexia habla al lector de la hermandad secreta de los amigos del libro, porque más que un ensayo podría ser un encuentro donde palpita la pulpa indecible de las consecuencias de la lectura. Los secretos del universo, unos ojos curiosos que se asoman al mundo, las redes de significados donde coletean las verdades y las mentiras del mundo: todo está en la anchura marítima del libro, querido Robinson. “La fórcola de Javier Jiménez edita palabras para navegar la cultura”, dice Busutil, sobre estos hombres a contracorriente, hombres del papel, de la prosa poética. También leer crítica cultural tiene que ser un ejercicio gozoso. “Leer te aloja en las afueras del tiempo”, escribe Guillermo Busutil, queriendo escapar de esta existencia breve, tan provisional y en precario. Allí, en los arrabales del espacio y el tiempo, en ese limbo que se parece al azul del mar y del cielo que tanto te gusta, nos veremos algún día, querido amigo y compañero.

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