La decisión del US Open de permitir jugar a rusos y bielorrusos deja a Wimbledon como el único Grand Slam que ha vetado a los jugadores de estos países y solo ante las críticas de los tenistas, los principales perjudicados por esto.
Jugadores como Matteo Berrettini, Novak Djokovic y Karolina Pliskova serán las grandes víctimas de la decisión de Wimbledon, que trató de evitar una apología del régimen ruso y lo que ha conseguido es irritar a los tenistas y provocar desigualdades en el ránking. Con la negativa de Nueva York a seguir los pasos de Londres, solo el All England Club cerrará sus puertas a rusos y bielorrusos, en una decisión que llevó a la ATP a cercenar la entrega de puntos a los jugadores.
"Es injusto", exclamó Berrettini, que esta semana defiende el título en Queen's y que caerá más allá del top 20 al término de Wimbledon. El transalpino, actual número trece del mundo, ha estado tres meses fuera del circuito por una lesión en la mano y en la época más importante para su ránking -defiende 1.700 puntos entre Queen's y Wimbledon- la ATP y el veto a rusos le impide defender 1.200 de ellos.
Algo parecido le ocurrirá a Djokovic, que tiene entre manos los 2.000 puntos que amasó el curso pasado cuando alzó su sexto Wimbledon. El serbio, que ha cedido este lunes el número uno en favor de Daniil Medvedev, perderá todo el botín el próximo 11 de julio y caerá, previsiblemente, hasta el séptimo puesto de la clasificación. Su peor puesto desde agosto de 2018.
Además, a 'Nole' le siguen quedando problemas por afrontar. Y es que Estados Unidos sigue reclamando vacunación contra el covonavirus a todos aquellos que quieren acceder a su territorio. Esta normativa de contención de la pandemia afecta al US Open, torneo que se desarrolla en Nueva York, con lo que el balcánico no poría participar ante su frontal oposición a las vacunas.