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Relatos

Virginia Woolf: Clarissa Dalloway y su invitada

domingo 19 de junio de 2022, 22:41h
Virginia Woolf: Clarissa Dalloway y su invitada

Traducción de Colectivo Woolf BdL. Ilustraciones de Teresa Novoa y Fernando Vicente. Nórdica. Madrid, 2022. 80 páginas. 18 €.

Por David Lorenzo Cardiel

«Sí, pensó Clarissa, si es la chica que recuerdo, tiene veinte años más. No había más que otra clienta, sentada de lado en el mostrador, con el codo suspendido, la mano descubierta colgando, vacía; como una figura en un abanico japonés, pensó Clarissa, demasiado vacía quizá, aunque algunos hombres la adorarían».

Al escribir sobre Virginia Woolf me ha venido a la cabeza su celebrada y puede que también celebérrima estancia en mi ciudad, en Zaragoza. Estuvo durante su luna de miel, en 1912, y como suelen recibir las tierras del valle del Ebro a los afanados visitantes veraniegos, una tromba de agua les sofocó de calor y agitó levemente su visita. Aquella luna de miel, que a juzgar por sus diarios y su correspondencia debió resultar una estancia un poco quebradiza, melancólica e incluso triste, fue el germen de su matrimonio con su, quizá, mayor confidente intelectual, Leonard Woolf, quien leyó sus obras y le aconsejó, hasta el punto de montar juntos su propia casa editorial. Sin embargo, el matrimonio no cuajó adecuadamente en el plano sentimental, causa que se sumó a un trastorno bipolar. Su enfermedad condicionó su manera de ver el mundo y ésta su literatura, tanto para los aspectos más luminosos como para aquellos más agrios. Esta singularidad es la que hace especialmente bella y valiosa la literatura de Woolf.

Una de las novelas más inspiradoras y leídas de la autora británica fue La señora Dalloway, publicada en 1925. A raíz de esta novela, Virginia Woolf escribió varios cuentos en torno al personaje, en la consecución de un estilo y de una mirada, también de un planteamiento, que como dejó escrito en su Diario de una escritora supuso para ella el descubrimiento de «la manera de decir algo».

Son dos de estos cuentos los que la editorial madrileña Nórdica ofrece a los lectores hispanoparlantes en un escueto, maravillosamente bien editado y mejor ilustrado libro, Clarissa Dalloway y su invitada. El breve volumen reúne dos piezas, La señora Dalloway en Bond Street y El vestido nuevo. Huelga decir sobre ellos que están escritos con la frescura y el genuino despliegue narrativo propios de la reconocida escritora londinense. Es decir, se trata de dos relatos entretenidos, divertidos a ratos, costumbristas en otros y profundos en ocasiones. En apariencia -y esta es una de las muchas virtudes del genio de Woolf-, siempre livianos. Si es que la autora inglesa debiera dar lecciones de escritura, estas dos breves creaciones serían, sin lugar a dudas, algunas de las más exquisitas que pudiera ofrecer, precisamente por su brevedad, síntesis y despampanante naturalidad expresiva.

La edición de Nórdica destaca por su alta calidad física y la gran versatilidad que ofrece un libro de pequeño tamaño en las manos, una combinación que se agradece. Destaco las increíbles ilustraciones de Fernando Vicente y Teresa Novoa, capaces de recoger, desde mi punto de vista al menos, a la perfección las intenciones artísticas, el sentir y el pensar, también el plasmar en el texto, de Virginia Woolf. La propia autora es modelo para las ilustraciones y se pasea por las páginas en un recorrido que se hace doblemente ameno. La combinación palabra-imagen es perfecta. No tengo nada más que añadir más que una entusiasta felicitación a los dos ilustradores por tan magnífico trabajo. Destaca también la inmaculada traducción al castellano del Colectivo Woolf BdL.

Corran a su librería, no pierdan el tiempo, céntrense en el título: Clarissa Dalloway y su invitada. Nórdica Libros. Van a disfrutar sobremanera. Porque, ¿qué es la literatura sino un paisaje por recorrer, una mirada que sostener, un río al que asomarse?

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