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Y DIGO YO

Moreno precipita el declive de Sánchez

Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
martes 21 de junio de 2022, 20:12h

El triunfo incontestable de Juanma Moreno en las elecciones andaluzas ha provocado titulares en los que se destaca que “lanza”, “dirige”, “conduce”, “dispara” o, incluso, “catapulta” a Alberto Núñez Feijóo a la Moncloa. Siendo verdad, la realidad es la que es, prefiero no adelantar acontecimientos y fijarme en lo que sí es palpable. Lo mismo, pero al revés: Moreno precipita el declive de Pedro Sánchez.

Ha quedado meridianamente claro que ‘el PP de Juanma’ ha hecho Historia en Andalucía, donde, tirando de tópicos, protagoniza “el cambio de ciclo político” y mata dos pájaros de un tiro. Moreno ha conseguido borrar de un plumazo la hegemonía, valga la redundancia, “histórica” del PSOE en esta región y, por otra parte, muy importante para sus intereses de cara a las elecciones generales, ha logrado frenar las ansias de ocupar cargos de Vox.

Así, los populares mandan un mensaje nítido y prístino a su electorado -y al del PSOE también- al dejar muy claro que son los siguientes en gobernar en España y que pueden hacerlo sin miedo a que la formación de Santiago Abascal les lastre lo más mínimo. Está por ver si Feijóo necesitará a Vox, pero lo cierto es que los socialistas han tenido que pegarse el tortazo en las elecciones andaluzas para darse cuenta de que alentar el miedo a la ultraderecha, simplemente, favorece el voto al PP.

¿Algo en común en estos dos tantos que se apunta el PP? Pedro Sánchez.

Pocos dudan a estas alturas de que el candidato del PP y actual presidente de la Junta de Andalucía ha demostrado que se puede gobernar sin los populismos del PSOE ni las estridencias de Vox. Pero, sobre todo, nadie cuestiona hoy que el presidente del Gobierno está ayudando mucho a los candidatos del PP a todo lo largo y ancho del territorio nacional a ganar elecciones (Ayuso, Mañueco y Moreno) porque demuestra día tras día lo que no se debe hacer desde el Gobierno, lo que no se puede hacer desde el Gobierno, lo que no se tiene que decir desde el Gobierno, siendo especialmente dolorosos los líos en que Pedro Sánchez está metiendo a este Gobierno.

Por todo esto, Moreno está acelerando el proceso de declive de Sánchez en la Moncloa. El jefe del Ejecutivo sabía perfectamente que en estas elecciones andaluzas se jugaba mucho y por eso se implicó personalmente con su participación y la de varios de sus ministros en diversos actos de campaña. Ha quedado demostrado que es lo peor que le podía haber pasado al “pobre” Juan Espadas, que ha sufrido en su prestigio con su derrota la calamitosa gestión del Gobierno de coalición.

Ahora, Sánchez tendrá que tomar medidas. Una vez analizados los resultados y visto dónde se falló, al margen de las patochadas que dijera Adriana Lastra para justificar el desastre, tiene que trabajar para evitar lo que empieza a atisbarse como el desastre general en las próximas elecciones nacionales. Este análisis debe ser absolutamente crítico con su propia gestión porque si no, no evitará un descalabro a nivel nacional.

Para eso ha quedado la vicesecretaria general del PSOE. El partido le paga para poner la cara cuando nadie quiere asumir responsabilidades. Pero lo que todo el mundo tenía claro este domingo es que si Lastra dice que el PP de Juanma Moreno ha ganado las elecciones gracias a los fondos que le transfirió Sánchez para luchar contra el coronavirus o que han manipulado las encuestas es porque, obviamente, no es así. Para empezar porque esos fondos son de la UE, no del presidente español.

Lo que no entiendo, ya están tardando, es por qué Ximo Puig, Javier Lamban , Adrián Barbón, Emiliano García Page o Guillermo Fernández Vara no ha convocado todavía elecciones porque ganarán seguro, ya que ellos también recibieron fondos europeos. En cualquier caso, si sale Lastra a defenderlos, que se retiren lo antes posible para no pasar un mal rato. La dirigente socialista tendrá que buscar un nuevo argumentario porque vender el miedo a la ultraderecha ya no renta.

Pero si la opción sigue siendo no hacer autocrítica y dar por bueno el “todo va bien”, pues, efectivamente, será cuestión de tiempo su definitivo hundimiento y quien sabe también si la ruina de España si para revertir la situación, la única solución que se le ocurre al Gobierno de coalición de izquierdas, como siempre, es dar otra subvención. No es nuevo. Estamos acostumbrados. Lo hizo Zapatero -en su caso fueron 400 euros, no los 300 que propone Yolanda Díaz ahora- y que pague el que venga detrás.

Veremos lo que dice Sánchez en el Consejo de Ministros extraordinario del próximo sábado y veremos lo caro que nos saldrá a los españoles. La debacle obliga.

Como fuere, espaldarazo para Alberto Núñez Feijóo de la mano de Juanma Moreno con la inestimable ayuda de Pedro Sánchez. El PP solo tendrá que saber gestionar la diferencia que saca ya, según todas las encuestas, al PSOE, el conocido como ‘efecto Feijóo’. ¡Quién le iba a decir al partido que seguirá siendo de la calle Génova que estaría así después de la abrupta salida de Pablo Casado! ¿Se lo podía alguien imaginar? ¿Usted?

Javier Cámara

Periodista

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