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EDICIÓN 2022

El arquitecto Shigeru Ban, premio Princesa de Asturias de la Concordia

El arquitecto Shigeru Ban, premio Princesa de Asturias de la Concordia
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(Foto: Forgemind ArchiMedia (CC))
EL IMPARCIAL
jueves 23 de junio de 2022, 12:06h

El arquitecto japonés Shigeru Ban ha sido galardonado con el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2022, según ha hecho público hoy el jurado encargado de su concesión.

A juicio del tribunal, presidido por el jefe del Ejecutivo asturiano, Adrián Barbón, su trabajo, "guiado siempre por valores humanitarios y con la contribución del voluntariado, ofrece el ejemplo de una arquitectura sostenible con empleo de materiales reciclados que ha merecido un amplio reconocimiento internacional".

El jurado de este Premio –convocado por la Fundación Princesa de Asturias– estuvo presidido por Adrián Barbón Rodríguez, presidente del Principado de Asturias, e integrado por Fernando de Almansa Moreno-Barreda, vizconde del Castillo de Almansa, Ernesto Antolin Arribas, José Antonio Caicoya Cores, Manuel Contreras Caro, Sol Daurella Comadrán, Ignacio Eyriès García de Vinuesa, Isidro Fainé Casas, José Antonio Fernández Rivero, Luis Fernández-Vega Sanz, Ana González Rodríguez, Alicia Koplowitz Romero de Juséu, Laureano Lourido Artime, Marcelino Marcos Líndez, Adolfo Menéndez Menéndez, Enrique Moreno González, Carlos Navalpotro Fuster, María del Pino Calvo-Sotelo, Marc Puig Guasch, Gregorio Rabanal Martínez, Helena Revoredo de Gut, Matías Rodríguez Inciarte, Juan Sánchez-Calero Guilarte, Gonzalo Sánchez Martínez, Antonio Suárez Gutiérrez, Gonzalo Urquijo y Fernández de Araoz, Manuel Villa-Cellino Torre, Maarten Wetselaar, Ignacio Ybarra Aznar y Pedro de Silva Cienfuegos-Jovellanos (secretario).

Esta candidatura ha sido propuesta por María Sheila Cremaschi, directora para España del Hay Festival of Literature and Arts, Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2020. Ha sido apoyada por Kenji Hiramatsu, embajador de Japón en España.

Shigeru Ban (Tokio, Japón, 5 de agosto de 1957) pasó su infancia y adolescencia en su país natal con el convencimiento de que la carpintería sería su oficio. El encargo de una maqueta de una casa para su clase de arte, cuando estaba en Secundaria, despertó su vocación por la arquitectura, mientras que un artículo en una revista especializada lo llevó a interesarse por las obras del arquitecto y teórico estadounidense John Hejduk. Desde ese momento, su objetivo fue trasladarse a Estados Unidos para formarse como proyectista. En 1977 se matriculó en el Instituto de Arquitectura del Sur de California, donde realizó sus estudios hasta 1980. Ese mismo año se trasladó a Nueva York para continuar su formación en la Escuela de Arquitectura The Cooper Union, en la que Hejduk era decano. Concluyó su licenciatura en 1984, después de compaginar sus clases universitarias con el trabajo durante un año (1982-1983) en el estudio de Arata Isozaki. En 1985 fundó en Tokio su propia firma, que en la actualidad también tiene presencia en Nueva York y París. A su labor como arquitecto se suma la de docente en universidades como la de Tokio, Harvard y Cornell (estas últimas en Estados Unidos).

Considerado el gran activista de la arquitectura por la prensa especializada, Shigeru Ban ha alcanzado prestigio internacional por ser capaz de dar respuestas rápidas y eficaces en forma de refugios y viviendas temporales a situaciones extremas y devastadoras provocadas en su mayoría por catástrofes naturales. Dichas respuestas se materializan en diseños de alta calidad, concebidos a base de materiales no convencionales y reutilizables, y en construcciones en las que la privacidad y la estética son factores importantes pues, en opinión de Ban, contribuyen a mejorar el estado psicológico de sus habitantes. Pionero en los años ochenta de la conciencia ecologista y la sostenibilidad, se preocupó también por ampliar el papel del arquitecto, cooperando con gobiernos, comunidades afectadas por algún tipo de desastre, organismos públicos y filántropos. En 1995 fue nombrado asesor del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y fundó Voluntary Architect’s Network (VAN), una ONG para transformar el concepto de vivienda temporal para situaciones de emergencia.

Hoy, el plástico, la madera, la tela, el papel y, sobre todo, el cartón son sus aliados a la hora de proyectar sus arquitecturas de emergencia, en las que lo prioritario es el máximo respeto por los futuros habitantes de esos espacios y por su dignidad. Con cartón, Ban idea cilindros que, tras recibir un tratamiento con poliuretano, se convierten en una sólida base para levantar estructuras con un mínimo coste. El diseño de una exposición de Alvar Aalto para el MoMA (Nueva York) en 1986 le sirvió para experimentar con esos tubos de papel. Mas tarde, los utilizó en prototipos de casas temporales para acoger refugiados en Ruanda –tras el genocidio de 1994– o en Kobe (Japón) –después del terremoto de 1995–. Este sistema ha sido utilizado también para la construcción de espacios de privacidad para los refugiados ucranianos en la frontera con Polonia durante la crisis provocada por la invasión rusa. En la actualidad, estudia la posibilidad de sustituir las estructuras de acero por la ligereza y resistencia de la de fibra de carbono, que facilitarían el transporte, almacenamiento y montaje.

Premio Pritzker en 2014 y doctor honoris causa por la Universidad Técnica de Múnich (Alemania, 2009) y la New School (EE. UU., 2011), Shigeru Ban ha recibido la Medalla de Oro de la Academia de Arquitectura de Francia (2004) y los premios de Arquitectura Arnold W. Brunner Memorial de la Academia Estadounidense de Artes y Letras (2005) y AIJ (2009), concedido por el Instituto de Arquitectura Japonés, entre otros reconocimientos.

Los Premios Princesa de Asturias están destinados, según señala su Reglamento, a galardonar “la labor científica, técnica, cultural, social y humanitaria realizada por personas, instituciones, grupo de personas o de instituciones en el ámbito internacional”. Conforme a estos principios, el Premio Princesa de Asturias de la Concordia se concederá a “la labor de defensa y generalización de los derechos humanos, del fomento y protección de la paz, de la libertad, de la solidaridad, del patrimonio mundial y, en general, del progreso de la humanidad”.

En esta edición concurría al galardón de la Concordia un total de un total de 36 candidaturas de 17 nacionalidades.

Este ha sido el último de los ocho Premios Princesa de Asturias que se conceden este año, en que cumplen su cuadragésima segunda edición. Anteriormente fueron otorgados el Premio Princesa de Asturias de las Artes a la cantaora española Carmen Linares y a la bailarina y coreógrafa española María Pagés, el de Comunicación y Humanidades al periodista polaco Adam Michnik, el de Ciencias Sociales al arqueólogo mexicano Eduardo Matos Moctezuma, el de los Deportes a la Fundación y el Equipo Olímpico de Refugiados, el de las Letras al dramaturgo español Juan Mayorga, el de Cooperación Internacional a la exregatista y emprendedora social británica Ellen MacArthur y el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica a los científicos expertos en inteligencia artificial Geoffrey Hinton (canadiense y británico), Yann LeCun (francés y estadounidense), Yoshua Bengio (canadiense) y Demis Hassabis (británico).

El acto de entrega de los Premios Princesa de Asturias se celebrará, como es tradicional, en el mes de octubre en una solemne ceremonia presidida por los Reyes de España, acompañados por la Princesa de Asturias y la Infanta Doña Sofía.

Cada uno de los Premios Princesa de Asturias está dotado con una escultura de Joan Miró –símbolo representativo del galardón− un diploma, una insignia y la cantidad en metálico de 50 000 euros.

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