Recientemente, el asunto del Sahara saltó a la primera plana de los medios de comunicación por el sorpresivo e inexplicable cambio de postura del presidente del Gobierno. Sin consultar a nadie, Pedro Sánchez dio un giro de ciento ochenta grados en la tradicional posición de España en el conflicto del Sahara, sumándose a la posición de Marruecos. Una decisión que ni siquiera se explicó convincentemente y que, entre otras consecuencias, trajo consigo un gran deterioro de nuestras relaciones con Argelia.
Precisamente de Marruecos trata la última novela de Benjamín Prado (Madrid, 1961) que ha confesado que cuando ya había entregado el manuscrito a la editorial salta esta noticia y que por ello pidió poder incluir una referencia a ella al final de la novela, como así ha sido, y no podía ser de otra forma dada la coincidencia del asunto de Los dos reyes con la actualidad. Sin duda, un plus de interés que se añade al ya de por sí atractivo de la novela, perteneciente a la serie protagonizada por Juan Urbano, el singular personaje creado por Benjamín Prado que une profesiones en principio muy alejadas como la de profesor de Lengua y Literatura, escritor y detective privado. Aunque, quizá, si se me permite la autocita -tomada de cuando me ocupé en este mismo suplemento de Los treinta apellidos-, no estén tan separadas, pues escribir, y en cierta medida también enseñar, encierra no poco de investigación en el mundo y en el ser humano.
Los dos reyes es la sexta entrega de los casos de Juan Urbano, con mucho de alter ego de quien le da ha dado vida literaria, y el propio Prado cuenta cómo surgió el chispazo para escribirla: en la cena que siguió al acto de presentación de su anterior obra, Todo lo carga el diablo, en Ceuta, su anfitrión, el profesor y director de la biblioteca pública de la ciudad José Antonio Alarcón le relata la historia de los tres soldados de Sjirat. Y Prado le dice: “Me acabas de regalar el principio de mi próxima novela”, y esa misma noche comienza la tarea.
José Antonio Alarcón se convierte en personaje de la novela, entrando en relación con Juan Urbano que ha ido a Ceuta a informarse sobre el episodio de la Marcha Verde y sobre un curioso y suculento negocio: la venta de arena del desierto con fines turísticos e inmobiliarios. Y se encuentra con la historia de un intento de golpe de Estado contra Hassan II, envuelta entre la realidad y la leyenda, pues al soldado que iba a matarlo, según el mito, le dice Hassan II: “-¿Vas a derramar la sangre de tu rey? ¿Vas a matar al Comendador de los Creyentes? ¿Por qué no me besas la mano?” Y “aquel joven se arrodilló ante é?”. Pero, ¿cuál fue la verdadera razón de no cumplir con la misión que tenía encomendada? ¿Encontrará Juan Urbano la respuesta?