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FERIA DE SAN FERMÍN

Oreja para el venezolano Jesús Enrique Colombo en Pamplona

Oreja para el venezolano Jesús Enrique Colombo en Pamplona
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(Foto: Efe)
lunes 11 de julio de 2022, 23:39h
Actualizado el: 12 de julio de 2022, 07:30h

El encierro de Cebada Gago dio mucho de qué hablar. Ganadería muy galardonada en la Monumental de Pamplona. Los toros salieron largos, astifinos y corniveletos. Nada fáciles de lidiar, pero los diestros se esforzaron para hacerlo lo mejor posible.

Juan Leal hizo presente su concepto del toreo, aunque Marismeño (1º) no siempre lo entendió. Roto el capote con el primer lance, se nota la seriedad de intenciones del toro. Las varas le han mermado sus fuerzas. Román intenta hacer un quite, pero el astado no se presta mucho. Juan Leal se planta de rodillas en los medios y cita al toro con un pase cambiado por la espalda, da otros tantos antes de levantarse. El toro toma el engaño, pero con cada pase empieza a centrarse más en el diestro. La faena de cercanías, invadiendo el terreno del toro. El pitón rozó el muslo del Leal. Mas los muletazos, algo desajustados, sin son, descomponen la embestida. La nobleza del toro permite plantear un desplante de rodillas, pero su paciencia se acaba y el diestro sale casi cogido de este trance. Insiste de rodillas aguantando otro intento de cogida. La faena demasiado larga, dificulta la suerte suprema. Desarma en el primer volapié, no se fija el toro. Después de varios pinchazos llega la estocada. Con el segundo de su lote, Peluquin (4º), el torero repite la misma faena. Sin humillar, el toro complica el tercio de banderillas. El brindis al público. Las tandas salían cargadas de derrotes, y cabeceos. El burel tiende a desplazarse hacia las tablas, Leal aprovecha este viaje para trazar unos muletazos. Al pinchar, dejó una estocada entera con derrame. El toro, herido, se lanza al diestro y muere al embestir.

Román tuvo que mimar a Cepillito (2º), que tomó bien las varas, pero acusó falta de fuerza. Colombo le hace un quite por chicuelinas y vistosas revoleras. Brindis va para los tendidos. Se alargó el principio de la faena, al esperar Román a pies juntos la atención del torillo. El toro acude al toque, pero se cansa al tercer muletazo, cabecea. Al natural, el astado se empleó tanto en arrugar la franela que no hubo ni un pase limpio. El conjunto se remata con unas bernardinas, ya reglamentarias y un desplante. Fue lo mejor por la ejecución y la ubicación. Tampoco le apretó mucho a Hábil (5º), que se negaba a humillar. El espada aguanta algunas protestas y miradas del morlaco. Sólo a la tercera tanda, Román decide cambiar de mano para descubrir el mejor pitón del enemigo. Lo lleva con la mano baja, dando distancia. Llega una larga serie al natural, rematada con pases de pecho, templados y sin enganchar. Un pinchazo sin soltar. La estocada entera trasera. Una vuelta al ruedo.

Arquero (3º) procedía de Salvador García Cebada, otro hierro de la casa. Jesús Enrique Colombo dio una largas de rodillas. El toro sale de la segunda vara, perdiendo las manos. El tercio de banderillas a cargo del matador: el primer par puesto al toro galopando, del segundo par, brindado a las peñas de sol, el toro sale con cuatro banderillas reunidas en el mismo sitio. De todo lo que tiraron al albero. Colombo escoge un sombrero. Con él en la mano, pone un par al violín, sufriendo un peligroso enganche. El burladero destrozado por el Arquero, disgustado por la broma del sombrero astilla el burladero. El diestro da los primeros pases desde el estribo. La embestida con gañafones, nada fácil para para ahormar y sacar unas tandas de ligazón. A punto de hacer un desplante, pero el astado no se dejó. Al entrar a matar el toro se distrae, cuando el diestro ya comenzó el volapié, un pinchazo, pero a la segunda llegó una entera. Llorón (6º) recibió serias puyas y en buen sitio. Colombo anima el público de sol con las banderillas. Los tres pares bien hechos, el último en los terrenos de las tablas, recortando y desafiando al toro. El brindis, dirigido a las peñas, levantó un clamor. El comienzo con flexionados, rodilla en tierra. Una faena se levanta a base de coraje, arrestos del matador. Cuando el toro se paraba, dio unos pases agarrando al morlaco, que protestaba si la franela llegaba demasiado alto. Una estocada con derrame y el toro rueda sin puntilla. Una petición mayoritaria. Una oreja.

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