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Neohuérfanos

Laila Escartín Hamarinen
miércoles 01 de octubre de 2008, 21:20h
La maternidad: el talón de Aquiles de la mujer. Si las mujeres nos ponemos en huelga de gestar bebés, se acaba la especie humana. Somos esclavas de la evolución, pero también somos la clave de la evolución. La función biológica y evolutiva más importante de la mujer es la maternidad. El varón de la España actual castiga a la mujer por su maternidad, y la mujer se deja castigar.

En los 60 éramos feministas y queríamos ser libres y trabajar fuera de casa; los varones nos dejaron entrar en el mundo laboral y nos tendieron la más sibilina trampa en la que caímos como tontas. Ahora somos doblemente esclavas: trabajamos fuera para ganar dinero y ser libres, y trabajamos mal dentro para criar la especie humana. Vivimos peor que nunca, y somos todo menos libres.

La mujer española ha abandonado a sus hijos. Guarderías superpobladas de bebés o mujeres desconocidas, que cambian cada seis meses insatisfechas con sus condiciones precarias de trabajo y que a menudo ni hablan el idioma del niño, crían a los hijos con consecuencias nefastas para su desarrollo y bienestar emocional e intelectual. La familia española está criando una generación de trastornados que quizás terminen agarrando el rifle para matar a sus compañeros de escuela como acaba de hacer un joven en Finlandia. En Finlandia en los noventa ocurría lo que hoy en España y están pagando; ahora han reajustado las estrategias, y las mujeres se quedan en casa para criar a sus hijos. El estado paga un sueldo a la mamá. El empleador no echa a la mujer de su trabajo aunque se quede tres o siete años en casa cuidando de la prole, y le permite reincorporarse cuando lo considere oportuno. La mujer que se queda con sus hijos es altamente respetada. España podría tomar nota.

Un niño entiende el amor concretamente: si mamá está en casa atendiéndome me ama; si mamá está en el trabajo ganando dinero para mí, no está en casa, por lo cual no me ama. Así de sencillo. La sociedad debería venerar a la mujer como a una diosa (porque al fin y al cabo lo es), y facilitarle el ejercicio excelente de su maternidad, por el bien de la sociedad y por impedir que ésta se desintegre. Además, la maternidad es la mejor preparación profesional para cualquier trabajo que existe en la tierra; no hay curro más duro que el de mamá. Los neohuérfanos españoles están deseando oír a sus mamás decir: Cariño, aquí estoy ante ti con el corazón en la mano.
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