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TRIBUNA

La sumisión voluntaria

martes 12 de julio de 2022, 20:45h

El mundo está según la capacidad de verlo; un niño pequeño no puede tener la misma cosmovisión que un adulto, a menos que el adulto en edad tenga una mente infantilizada. Se ven las cosas según el cristal con que se miran, por ejemplo según el grado de barbarie o de solidaridad de cada uno, el grupo al que se pertenezca, la nación, la teología o ateología, las estructura políticas, y todo lo demás. En última determinación, existe una barrera entre la subjetividad y la objetividad, dicho sea sin necesidad de hacer profesión de fe escéptica.

1. Por venir a los hechos, baste un botón de muestra: uno no puede por menos de preguntarse cómo es posible que el 87% de los ciudadanos españoles estén encantados con la compra cuantiosísima de armas y con el incremento espectacular de los presupuestos bélicos para defenderse de los malos, siendo así que el 30% de esa misma población no llega a fin de mes, ni siquiera con subsidios. La injusticia forma parte de la lógica social, la lógica va contra la realidad: eso tenemos que asumirlo, aunque no debamos aceptarlo.

2. Del horizonte ha desaparecido la ética de la solidaridad, borrada del mapa de la realidad. Del mismo modo, la defensa de los débiles, la “ética del cuidado” es promovida por quienes postulan y llevan a cabo abrumadoras matanzas de inocentes nonatos, jaleadas como progresistas, una enorme aberración estimativa.

3. Todo apunta a la inversión de la escala de valores, pues el orden axiológico presidido por la dignidad de la persona se ha desplomado con las ideologías de género, el animalismo y el hedonismo, argumentario que a la juventud le suena a resentimiento de los viejos.

4. En este rubro, la religión del amor altruista está bajo mínimos, pues en las iglesias que lo predicaban se ha instalado el ateísmo, ateísmo en el cristianismo, en favor de los orientalismos escapistas, y las pararreligiones o religiones de reemplazo de la posmodernidad, que hacen su agosto en el mes gélido de enero.

5. La vida que llevan no es para los drogadictos un argumento suficientemente valioso en sí mismo, de ahí su recurso a lo que les mata y degrada, una penosa cultura de la muerte, de la violencia, de la corrupción y de las mafias y cárteles instaladas en los narcoestados.

6. Otro tanto cabe decir de las escuelas y centros educativos, incapaces de entusiasmar antropológicamente, barridas por las tecnologías, la educación a distancia, y la renuncia a la cultura del esfuerzo, convoluto al que denominan “educación por competencias” para incompetentes existenciales.

7. De la capacidad de rebeldía organizada (y no solo de maledicencia o malestar personales) tampoco quedan muchas huellas en el mundo. Sarna con gusto no pica, aunque mortifica. Somos un millón menos de españoles que hace diez años, pero las terrazas están más llenas que nunca, devenidas parte de la “vuelta a la normalidad”.

8. Muchos son los parados subvencionados habitacionalmente, para comprar un bono transporte, e incluso para que no se suiciden, que sin embargo viven permanentemente colgados del teléfono móvil y se emperifollan para estar más guapos. Parece que las cornadas del hambre sólo las sienten los subsaharianos que saltan la valla, un acto tan desesperado para ellos como vandálico para los países invadidos: el derecho internacional en lo relativo a la soberanía no existe (sólo el dictado por USA-URRSS-China), y el grado de insumisión voluntaria de los países mimetizadores resulta tendente a cero. Mientras tanto el gobierno y los ciudadanos están encantados con la norma bancaria: buy now, pay later. Pero esto solamente tiene una explicación: que no haya mañana, que todos debamos cada vez más, y que de estemodo nos vayamos todos a la mierda tan felices

9. ¿Y qué decir de la atmósfera, del clima, del ecoexpolio? No muchos reducen voluntariamente el consumo, desalentados también por el comportamiento inejemplar de los imperios, incluso de los satélites de dichos imperios. Si la Tierra colapsa, que colapse: a vivir que son dos días. El futuro es muy oscuro, si es que lo hay.

10. Aquel enfermo acudió a los médicos aquejado por el insoportable dolor de su dedo, pero al final el psiquiatra le diagnosticó que lo que le dolía al tocar cualquier cosa no era el dedo, sino la realidad. Y es que cuando el dedo señala la luna el imbécil mira al dedo. Y yo no quisiera ser plañidera llorando al pie del ataúd equivocado.

No sé cómo me las arreglo para que siempre me salgan diez en los conteos, será por querencia bíblica, pero seguro que el listado podría elongarse hasta el infinito.

Apenas insinuado todo esto, o antes incluso, caerá sobre quien así argumenta una catarata de denuestos por parte de los buenistas: pesimismo, catastrofismo, desesperanza, reencarnación del toro que mató a Manolete. Cuidado con él. A mí, sin embargo, por haberlo padecido antes en mis propias carnes, no me extraña nada esta noticia que desde la universidad de Tijuana, Baja California, me envía esta noticia una profesora del centro esta misma semana: “Aquí en UABC Campus Ensenada, en la Facultad de Ciencias Administrativas y Sociales donde se imparte la Licenciatura de Psicología, se graduó un chico a quien se le otorgó el premio del mérito escolar de su generación. En la ceremonia de graduación del 29 de junio del 2022, el joven pronunció un párrafo en su discurso, y esto ha generado ataques por su largo “discurso de odio en contra de la comunidad LGBTTTIQ+” o “discurso antiaborto” pronunciado en el contexto inapropiado. En fin, se le quiere retirar el premio otorgado. En el acto ‘que aprovechó’ fue abucheado por otros egresados y abandonaron el teatro universitario a manera de protesta. En las redes sociales la mayoría desaprueba su discurso y se discute la propuesta de la asociación civil de la Comunidad Cultural de Tijuana que exige condicionar la expedición de su Título y Cédula Profesional, hasta llevar un proceso de sensibilización puntual y contundente con Perspectiva de Género y Derechos Humanos. Muchos profesores apoyan la diversidad de género y la tolerancia y otros lo consideran un discurso pro-vida. Una barrera bien puesta entre objetividad y subjetividad”. Aunque no faltarán quienes digan que eso son excepciones, eso no son excepciones. Son excepciones para el avestruz, para ella sí.

A pesar de todo esto, y para no ser plañidera llorando al pie del ataúd equivocado, la pregunta por la realidad sigue siendo la pregunta por el sufrimiento: ¿a usted qué le duele y, sobre todo, quién o quienes le duelen? A veces nos duele lo que no debería de dolernos, y no nos duele lo que sí debería ser objeto de la máxima aflicción. Por sus dolencias y condolencias conoceremos su capacidad o incapacidad para afrontar la realidad. Si el mundo es una montaña de mierda, cuidemos al menos agarrarla con las manos sin ensuciarnos el corazón, sin añadir más excrementos. Como dice el maestro Amando de Miguel, nadie acabará con las leyes de los atrasados progresistas que dominan hoy en todos los cuarteles de la sociedad, donde hay más mascotas que bebés. La Cuaresma hoy ha desaparecido; se aproxima su sustitución por el Ramadán. En la enseñanza están a punto de desaparecer los libros, los exámenes y muchas de las clases “presenciales”. Dentro de muy poco, ya no habrá “inmigrantes ilegales”, pues no existirán las fronteras. Tampoco, se encontrarán “drogas ilegales”, bajo la hipocresía de su aceptación con ánimo terapéutico. La acción principal de la población activa no será la de trabajar, sino la de disfrutar gracias al “progreso sostenible”. Pero los versos ¿quién los escribirá?, ¿tal vez la OTAN que hoy mismo se enseñorea del mundo, del mundo “libre”?

¿A dónde arrojaremos esas basuras?, ¿enchufaremos el ventilador para esparcirlas sobre los demás?, ¿nos las tragaremos para intoxicarnos?, ¿las arrojaremos al montón porque una basura más no se nota?, ¿o mantendremos la esperanza luchando activamente aunque sólo veamos jalones de derrota?

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