La guerra de Ucrania podría precipitar una crisis alimentaria mundial. Los precios ya venían subiendo desde finales de 2020, pero la invasión rusa de febrero de 2022 ha disparado los precios. Según el Índice de Precios de los Alimentos que elabora la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), en abril de 2022, los aceites vegetales habían subido un 137,5 %, los cereales un 69,5 %, los lácteos un 47,1 %, la carne un 21,9 % y el azúcar un 21,8 %. El índice daba, en general, una subida de 58,5 %. Es cierto que, en los últimos dos meses, ha habido algunas bajadas de precios debidas a “la disponibilidad estacional de las nuevas cosechas en el hemisferio norte, a la mejora de la situación de los cultivos en algunos de los principales países productores —como el Canadá—, a las perspectivas de aumento de la producción en la Federación de Rusia y a la desaceleración de la demanda mundial de importaciones”, pero, en general, los precios siguen siendo muy superiores a los de junio de 2021.
En su último informe anual sobre el estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo, la FAO ha advertido de la gravedad de la situación mundial al afirmar que “la guerra que se está librando en Ucrania, en la que están implicados dos de los mayores productores mundiales de cereales básicos, semillas oleaginosas y fertilizantes, está perturbando las cadenas de suministro internacionales y provocando un aumento de los precios de los cereales, los fertilizantes y la energía, así como de los alimentos terapéuticos listos para el consumo destinados al tratamiento de la malnutrición grave infantil”.
Desde el comienzo de la invasión, se ha tratado de compensar los problemas de exportación por vía marítima con medidas extraordinarias para facilitar la exportación por vía terrestre. Polonia, por ejemplo, con sus aproximadamente 530 kilómetros de frontera con Ucrania, es un corredor idóneo para que Kiev pueda exportar grano en condiciones seguras gracias a la red de ferrocarriles polaca. En abril, los primeros ministros de Polonia y Ucrania firmaron un Memorando de Entendimiento para el fortalecimiento de la cooperación de ambos países en materia ferroviaria. En mayo, firmaron otro memorando relativo a la cooperación entre los dos países para mejorar la logística de las exportaciones agrícolas.
Según fuentes oficiales polacas, Polonia puede contribuir a aliviar la crisis facilitando la exportación de 15 millones de toneladas por ferrocarril. A esto se le podría sumar unos tres millones de toneladas mensuales que podrían transportarse por carretera a través de Polonia, Eslovaquia y Rumanía. En cuanto al transporte marítimo, a través de los puertos polacos podrían exportarse entre 12 y 13 millones de toneladas de grano gestionados a través de los puertos de Gdynia, Gdańsk, Świnoujście y Szczecin. Sin embargo, hay problemas como el ancho de vía que impiden el uso de vagones ucranianos en la mayor parte de la Unión Europea. También faltan tolvas y vagones adecuados para el transporte de grano. En total, para transportar un millón y medio de toneladas de grano, hacen falta entre 600 y 800 trenes mensuales. Esto supone unos 20 trenes y 400 vagones diarios. Así, el transporte terrestre a través de Polonia y otros vecinos de Ucrania puede contribuir a aliviar la crisis, pero es necesario que, además, se desbloquee la exportación marítima.
La semana pasada, en Estambul, representantes de Rusia, Ucrania, Turquía y las Naciones Unidas se reunieron para tratar de desbloquear las exportaciones de grano a través del Mar Negro. Entre los dos países eslavos, suman el 44% de las exportaciones mundiales de maíz, el 24 % de las exportaciones de trigo y el 57% del aceite de girasol. Actualmente hay aproximadamente 20 millones de toneladas de grano almacenadas en el puerto ucraniano de Odesa que no pueden exportarse debido al bloqueo de la armada rusa y a la presencia de minas defensivas colocadas por Ucrania. Kiev acusa a Moscú de guerra económica: el bloqueo tendería a privar a Ucrania de los ingresos por la exportación de grano. Rusia, por su parte, exige que se le reconozca el derecho de inspeccionar buques en busca de armas de contrabando. Turquía ha puesto a disposición de las partes barcos cargueros para transportar el grano. Tanto las fuentes ucranianas como las rusas parecen indicar la cercanía de un acuerdo. El ministro de Defensa turco, HulusiAkar, indicó que podría firmarse un acuerdo en los próximos días. La agencia RIA daba como posibles fechas para la próxima reunión los días 20 o 21 de este mes, pero fuentes turcas lo desmentían.
En el trasfondo de esta cuestión del grano, es interesante apreciar cómo los liderazgos regionales están resultando de extrema importancia en la resolución de esta crisis. Por un lado, Turquía se está posicionando como el país que puede sentar a la misma mesa a ucranianos y rusos. Ankara mantiene relaciones con Moscú y exporta drones a Kiev. Por otra parte, Polonia viene liderando a la Unión Europea desde antes de la invasión de Ucrania. En efecto, con ocasión de las acciones de guerra híbrida contra la UE en la frontera bielorrusa, el primer ministro polaco, MateuszMorawiecki, reclamó una “defensa común” frente al “mayor intento de desestabilizar Europa” desde los tiempos de la Guerra Fría. Durante su gira de noviembre de 2021 por distintas capitales europeas, Morawiecki ya advertía de la crisis energética: “La crisis ya está afectando a toda Europa porque cada uno de nosotros siente el aumento de los precios de la energía como resultado de la drástica reducción del suministro de gas a los países europeos. Esto es solo el comienzo, los dictadores no se detendrán”. La puesta a disposición de Ucrania de sus capacidades de transporte y almacenamiento para grano es un paso más en el intento de apoyar a Ucrania y de evitar una crisis alimentaria mundial.
Habrá que prestar atención al resultado de las futuras conversaciones sobre la exportación de grano.