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Y DIGO YO

¿Indultará Sánchez a Griñán?

Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
martes 26 de julio de 2022, 20:31h

Entendemos por corrupción política aquella que solo pueden cometer los políticos que estén en ese momento ejerciendo un cargo público, así como los funcionarios, que cometen un delito aprovechando que tienen acceso a recursos públicos. Con esto quiero recordar que no es necesario “robar” para sí mismo del erario para cometer un delito, que, como todos sabemos a estas alturas, los hay de muchos tipos.

El expresidente de la Junta de Andalucía, entre otros cargos dentro del PSOE, José Antonio Griñán, ha dicho que tiene “la conciencia tranquila y la seguridad de que nunca ha cogido ni un euro de los fondos públicos, no ha conocido que alguien lo cogiera ni tiene relación con ningún hecho delictivo". Lo hacía por voz de su abogado, que ya ha anunciado que, tras la confirmación por parte del Tribunal Supremo de la sentencia que lo condena a seis años de prisión, llevarán el caso ante el Tribunal Constitucional.

Como la Justicia en España es tan lenta y algunos tienen la memoria floja para determinados asuntos de corrupción política, sin saber qué dirá cuando toque el Constitucional tras el recurso de la defensa de Griñán, conviene recordar que es de dominio público que el Alto Tribunal lo condena, junto al también expresidente de la Junta, Manuel Chaves, por el desvío de 680 millones de euros que iban destinados a los parados de Andalucía en los finales de los años 90.

La sentencia apunta que durante los 23 años que fueron presidentes los dos condenados idearon una forma prevaricadora de eludir el control de la Intervención General, que ya había advertido anteriormente de que no se estaban haciendo bien las cosas en el reparto de dineros para pagar las prejubilaciones de hasta 6.000 empleados de una industria arruinada en la crisis económica de esos años.

No hay que ser un lince para darse cuenta de que ese es el sistema por el que el PSOE andaluz se ha mantenido tantos años en el poder. Más de 6.000 trabajadores enfadados, más todas sus familias y todos sus amigos suponen muchos miles de votos a ojos de unos políticos cuya ambición era precisamente esa, seguir en la poltrona.

No les digo nada nuevo cuando repito que este sistema opaco de ayudas y subvenciones (toda una cultura durante años del auxilio y la gratificación) redundó en beneficio del entorno del partido a que el PSOE andaluz se perpetuase durante años en el poder. Es lo que se ha venido llamando históricamente como la “red clientelar” para la compra de voluntades con dinero público y con el claro objetivo de mantenerse en el gobierno.

No robaron para sí, pero claro que se beneficiaron José Antonio Griñán y Manuel Chaves y la cúpula socialista en Andalucía y el PSOE nacional, siempre con el respaldo amplio de los diputados andaluces en el Congreso, gracias a esta sistemática compra de votos.

El fiscal explicó que los socialistas de Andalucía modificaron el procedimiento de concesión de las ayudas “para evitar cualquier tipo de control”. Por eso Griñán ha sido condenado a 6 años de cárcel y 15 de inhabilitación para el ejercicio de cargo público por malversación y prevaricación continuada. Y por eso, alguna diferencia habría en el proceder de ambos, Chaves se enfrenta a 9 años de inhabilitación solo por prevaricación.

El problema, ahora, es que ya sabemos cómo funciona la Justicia con el PSOE. Lo primero, negar la mayor ante los medios de comunicación: El abogado de Griñán dice que tiene "la conciencia y el patrimonio limpio"; el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ya dijo en su momento: “Chaves y Griñán son personas honestas. Yo confío en su inocencia”, además de presumir de su “honorabilidad”; y la portavoz de la Ejecutiva Federal del PSOE, también ministra de Educación, Pilar Alegría, excusaba a los condenados defendiendo la actuación de los expresidentes andaluces: “Es un día para recordar que la puesta en marcha de estos mecanismos lograron en Andalucía salvaguardar cientos de empleos y empresas en momentos de dificultad”. Ha insistido en que “pagan justos por pecadores” porque “en ningún momento se beneficiaron personalmente de nada”.

Y lo siguiente es la vía jurídica: la legal, moralmente aceptable, y la legal pero éticamente inaceptable. Con “la conciencia y el patrimonio limpio”, según el abogado defensor de Griñán, el plan es preparar “el mejor recurso posible ante el Tribunal Constitucional”, plantear un “incidente de nulidad” de la sentencia del Supremo, pensando, además, sobre todo, esta es la clave, en la “posibilidad” de solicitar un indulto al Gobierno.

Y digo yo: ¿Tendrá valor Pedro Sánchez para indultar a uno de los responsables del caso de corrupción más importante, por el montante económico, porque es del PSOE?

La experiencia nos dice que es perfectamente capaz. Lo ha sido antes con otros casos también muy dolorosos, como con los condenados por el procés y la declaración unilateral de independencia en Cataluña. ¡Cómo no va a ser capaz de indultar a un líder socialista! Se resquebraja el argumentario del PSOE que viene a decir constantemente que el PP es el partido de la corrupción.

Si el político del PSOE ya no puede recurrir al miedo a la ultraderecha porque ha visto que beneficia a la derecha y si no puede decir que el PP es un partido corrupto porque la lista de casos con políticos socialistas es más grande y costosa para las arcas públicas, solo le queda apelar a que la izquierda va a ser la gran salvadora del Planeta en su lucha contra el Cambio Climático y contra los incendios.

El problema es que esto tampoco interesa al ciudadano de a pie, que ve cómo el Ecologismo tiene una agenda diferente a la del Gobierno, pero, sobre todo, porque lo que le preocupa ahora es cómo va a pagar las facturas con la inflación que nos asfixia. Y esa atención desviada salvará a Griñán y a Chaves y a los que Sánchez quiera meter en los indultos, si llega el caso.

Javier Cámara

Periodista

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