El presidente del Gobierno dispondrá de 20 días de asueto entre el Palacio de La Mareta en Lanzarote y el de las Marismillas en Doñana.
Desde el 2 de agosto hasta el próximo consejo de ministros del 23 del mismo mes, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dispondrá de vacaciones en dos palacios de Patrimonio Nacional: una primera parte en La Mareta, en Lanzarote, y una segunda en Las Marismillas, en Doñana. Unos veinte días que suponen el período más largo desde que llegó al palacio de la Moncloa.
Estas casi tres semanas de vacaciones del jefe del Ejecutivo coinciden en plena crisis política, económica y social en un país que aún trata de superar las consecuencias de la pandemia y que se prepara con restricciones energéticas para un invierno incierto con la sombra de Rusia invadiendo Ucrania.
En el entretanto, Pedro Sánchez junto a su mujer, Begoña Gómez, sus dos hijas, Ainhoa de 17 años y Carlota de 15, y su perra Turca, iniciaron su descanso el pasado martes cuando llegaron en el Falcon presidencial al aeropuerto de Lanzarote. Esos primeros días vacacionales los pasarán en la casa-palacio de La Mareta.

La propiedad, construida a finales de los años 70 con un proyecto de César Manrique, fue regalada por el rey Hussein de Jordania a Juan Carlos I en 1989, pasando desde entonces a formar parte de Patrimonio Nacional. El complejo, de 30.900 metros cuadrados, dispone de varios conjuntos de casas, tiene acceso directo al mar, cuenta con dos piscinas, un lago artificial, helipuerto y varias instalaciones deportivas.
Tras su paso por la isla canaria, la familia presidencial se trasladará a Huelva, donde les espera el Palacio de las Marismillas, enclavado en pleno Parque Nacional de Doñana. De estilo colonial inglés, fue construida en 192 y pasó a manos del Estado en 1990. Cuenta con 11.000 hectáreas de finca junto a kilómetros de playa virgen. Dispone de 18 habitaciones y 18 cuartos de baño.
Lejos quedan los días de veraneo en Mojácar, Almería, donde en 2001 el matrimonio adquirió un apartamento para pasar días de playa y chiringuitos.
Macron, en una "pausa estudiosa de verano"
Entre los líderes europeos, Emmanuel Macron es otro de los que dispone de hasta tres semanas de vacaciones, o como lo han querido bautizar de manera oficial desde el Elíseo, "pausa estudiosa de verano". El presidente francés ya ha sido visto repasando lecciones a bordo de un kayak en la costa de la Riviera francesa, donde se aloja en el fuerte de Brégançon, propiedad del Estado. Los miembros del Gobierno francés deben tomar su descanso en un destino a menos de dos horas en vuelo de París para poder regresar en caso de urgencia.
Más cortas han sido las de Boris Johnson, que a pesar de que deberá dejar Downing Street el próximo 6 de septiembre, se tomó libre la primera semana de agosto para un viaje corto del que no se han desprendido más detalles. El pasado fin de semana, además, el primer ministro británico celebró su boda un año despúes de casarse de manera discreta por las restricciones de la pandemia. Para ello aprovechó la cesión para la ocasión de una mansión cortesía de un donante del Partido Conservador.
Una semana fue también la extensión elegida por António Costa, primer ministro portugués, que descansó la última semana de julio.