www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

MUCHOS REPUBLICANOS VERDADEROS, CONTRA LA CATÁSTROFE DE LA II REPÚBLICA

jueves 11 de agosto de 2022, 13:47h
Tal vez no estuvieron tan cercanos a Franco como se desprende del excelente artículo...

Tal vez no estuvieron tan cercanos a Franco como se desprende del excelente artículo publicado por Nuria Richart, pero está claro que Unamuno, Pío Baroja, Clara Campoamor, Ortega y Gasset, Julio Camba, Gregorio Marañón, Ramón Pérez de Ayala, Alcalá Zamora y otros muchos se revolvieron contra el caos y el sectarismo de la II República que Francisco Largo Caballero pretendía convertir en una República soviética, al estilo de la que Stalin había establecido en la URSS.

Salvador de Madariaga, un liberal independiente y razonador, se instaló en el exilio huyendo de lo que Largo Caballero pretendía. El admirable Julián Besteiro llamó a su amigo Ortega y Gasset, días después del 18 de julio de 1936, y le pidió que abandonara España porque los milicianos estaban dispuestos a asesinarle. El gran filósofo, firmante del manifiesto Al servicio de la República, se dio cuenta de que Besteiro tenía razón y organizó su exilio, salvando la vida. Melquiades Álvarez, que no creyó en la violencia miliciana, resultó vilmente asesinado por sus correligionarios republicanos.

Absurdo presentar la II República española como un remanso de paz y libertad. “Años de latrocinio -escribe Nuria Richart-, fraudes electorales, atentados, destrucciones del patrimonio histórico y cultural, un golpe revolucionario en 1934, crímenes y violencias, quema de conventos e iglesias, el asesinato de Calvo Sotelo”, vertebran el desastre de la II República, destinada, como escribió Salvador de Madariaga, a desembocar en una dictadura: la del proletariado, es decir, el comunismo; o la de la clase media, es decir, el fascismo.

Como ha escrito Jesús Laínz, la II República “había degenerado en un régimen bárbaro, salvaje, criminal y, por supuesto, tendente a hacer lo mismo que había pasado en la Unión Soviética”. Así que menos manipulaciones históricas. Franco encarnó una dictadura atroz y la II República fue una catástrofe que hubiera desembocado en un régimen soviético. Lo que se consiguió en 1976, 1977 y 1978 fue que las dos Españas se dieran la mano, pasasen página y construyeran una Constitución que significaba la concordia y la conciliación entre los españoles. Es lo que llamamos la Transición y conviene recordarlo ahora que algunos sectores de la vida española se esfuerzan porque retornemos a las dos Españas, de nuevo los españoles a garrotazos. Tres guerras civiles en el siglo XIX y una cuarta terrible en el siglo XX, sellaron el destino cainita de nuestra nación, superado gracias al espíritu de la Transición.