Seix Barral trae a nuestras librerías la primera novela de la escritora, filósofa y periodista argentina Tamara Tenenbaum (Buenos Aires, 1989), joven talento de la actualidad literaria latinoamericana, galardonada en 2018 con el premio Ficciones del Ministerio de Cultura argentino por su libro Nadie vive tan cerca de nadie y fenómeno de superventas con El fin del amor, (2021) una colección de ensayos en los que analiza la naturaleza de las relaciones de sexo y afectivas en el siglo XXI.
Moderna, joven y mordaz, su voz narrativa refleja el ímpetu de los treinta años, ese impulso vital de los que ya han conseguido salir del cascarón del hogar familiar, iniciado una carrera profesional que les permite vivir por sus medios y haber erigido su propia y personal escala de valores, lejos de las enseñanzas familiares y la tutela parental. Todas nuestras maldiciones se cumplieron es una autobiografía escrita desde la atalaya de esos orgullosos treinta años, llenos de logros y juvenil seguridad, con casa propia, pareja enamorada y futuro prometedor. De un modo fresco y ameno, Tenenbaum rescata vivencias de su pasado, hitos de su biografía personal que parecen insignificantes pero, sin embargo, resultaron transcendentales para conquistar la independencia.
Criada en el seno de un hogar judío ortodoxo, su infancia estuvo marcada por la muerte de su padre, fallecido en el brutal ataque terrorista contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), que se produjo en julio de 1994, acabó con la vida de ochenta y cinco personas y dejó más de trescientos heridos. Tamara tenía entonces cinco años. Huérfana de padre, creció rodeada de figuras femeninas y preceptos religiosos que muy pronto empezó a cuestionar. Rebelde, desobediente, insumisa, el camino hacia la independencia estuvo jalonado por frecuentes broncas en casa y una insaciable curiosidad por descubrir todo lo que se escondía más allá; “De entre las tres soy la que más se peleó con todo lo que era nuestra familia y con lo que quedaba de mi papá. No voy al templo ni en Kippur”.
La novela se divide en diez capítulos que marcan su evolución personal, aunque no siguen un orden cronológico. Escrita en primera persona, da cuenta de recuerdos vinculados a escenas de la vida familiar, de sus días en el colegio judío, de los cambios de domicilio, la evolución de sus amigas, sus novios o la compra de la casa propia, para ayudarnos a comprender qué influencias y condicionantes determinaron el nuevo modo de mirar el mundo de su protagonista. Crecer y evolucionar, romper con muchas cosas, cambiar unos preceptos por otros, adoptar nuevos puntos de vista y reflejar las contradicciones de un pensamiento propio con el que comienzan a cuestionarse las verdades inmutables de la infancia. Entre la rebeldía y la obediencia, Tamara Tenenbaum evoluciona, crece, abre sus propias alas para planear sobre el mundo, desarrolla su personalidad, madura y construye un camino único y personal para alcanzar la libertad individual.
“Me mudé del Once de mi mamá al Almagro de mi abuela y de ahí, al Villa Crespo de mis amigas. Para eso tuvieron que pasar: una muerte, cuatro apostasías, dos jubilaciones, un fallo judicial, cerca de ciento veinte menstruaciones. Ahora tengo un gato y trabajo desde mi casa”. Su historia personal es también generacional. Su evolución ejemplifica la voz de una juventud inconformista, despierta y luchadora, que pelea por encontrar su lugar en la sociedad y festeja cada logro como una victoria. Mujeres de otras generaciones aparecen en el relato para demostrar cómo la batalla feminista ha ido conquistando parcelas de independencia. De las abuelas a las madres, y de ellas a las hijas, Todas nuestras maldiciones se cumplieron habla de rupturas y vínculos, de las dificultades, la tensión y el desconcierto que caracteriza el desarrollo personal, de los pequeños pasos que marcan la dirección de un camino por recorrer.