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LOS VIAJES DE LOS DIPUTADOS LE CUESTAN AL CONTRIBUYENTE UN OJO DE LA CARA

martes 16 de agosto de 2022, 08:24h
Alejandro Alonso ha denunciado en un excelente informe periodístico el dineral que...

Alejandro Alonso ha denunciado en un excelente informe periodístico el dineral que el Congreso gasta en los viajes de los diputados. Sin contar lo que los representantes de las 17 Comunidades cargan a los presupuestos autonómicos, resulta que en los primeros seis meses del presente año, las señoras diputadas y los señores diputados han derrochado 2,12 millones de euros en viajes nacionales.

Solo para sufragar desplazamientos de los parlamentarios que acuden a actos políticos, el Congreso abonó la cantidad de 187.885 euros. Son muchos los analistas que consideran conveniente que los diputados, bien personalmente o bien sus partidos, sufraguen la totalidad de sus viajes. Pero si pudieran existir dudas sobre los viajes a Madrid para asistir a las sesiones del Congreso, está claro que el resto de los desplazamientos no deberían cargar en ningún caso sobre el presupuesto del Congreso.

Los viajes gratis total, las comilonas de trabajo, los suntuosos banquetes, los más varios gastos se han convertido en un chollo para algunos diputados. Se utiliza el dinero de todos, el dinero obtenido tras sangrar hasta la hemorragia al contribuyente, a la satisfacción y el bienestar viajero de los parlamentarios españoles. Y Alejandro Alonso solo se refiere a los desplazamientos nacionales sin sumar el renglón abrumador de los viajes internacionales. La desfachatez de algunos diputados al derrochar el dinero de todos resulta muy difícil de calificar, pero está muy lejos de la austeridad que debería presidir la actividad política.

En su día no se quiso incluir en la Constitución un artículo que dijera: “Ningún partido político, ninguna central sindical, podrán gastar un céntimo más de lo que ingresen a través de las cuotas de sus afiliados”. El resultado ha sido el gasto desmesurado y la crecida de la corrupción. Además, hay pocas esperanzas de que se establezcan medidas de austeridad para el gasto parlamentario. Los diputados tienen el dedo fácil para disparar el gatillo de los impuestos, pero se resistirán a votar medidas de austeridad que limiten sus despilfarros individuales.