fracaso de la reforma laboral
El Banco de España señala que la actividad sigue cayendo en el tercer trimestre
viernes 03 de octubre de 2008, 14:45h
La institución que gobierna Miguel Ángel Fernández Ordóñez recuerda que en el segundo trimestre la economía española ya redujo ocho décimas su tasa de crecimiento interanual, hasta el 1,8 por ciento, con un avance trimestral del PIB del 0,1%, inferior en dos décimas al experimentado en el primer trimestre. El Banco de España subraya que los últimos datos disponibles apuntan a que en el tercer trimestre del ejercicio se dio continuidad a este deterioro económico, debido, entre otros factores, a la "atonía" del consumo privado, a la desaceleración de la inversión en bienes de equipo y a una disminución de la construcción "más marcada" en este trimestre.
El antiguo instituto emisor apoya esta última afirmación en la caída de la afiliación a la Seguridad Social en el 'ladrillo', en el mayor número de parados que tiene el sector, en el retroceso del indicador de confianza en los meses de verano y en el "comportamiento desfavorable" de la superficie visada, tanto en edificación de viviendas como en construcciones no residenciales.
En su boletín, el Banco aprecia "cierta atonía" en el sector del turismo a la luz de los indicadores disponibles sobre la evolución de esta actividad en los meses centrales del verano (julio y agosto), al tiempo que detecta que la industria está prolongando su fase de debilitamiento y que los servicios de mercado están perdiendo dinamismo. En cuanto al comportamiento del empleo, el Banco de España constata que en el segundo trimestre mostró un "apreciable deterioro y añade que la información más reciente "prolonga el deterioro del mercado laboral al tercer trimestre del año".
No obstante, precisa que esta "acusada ralentización" del empleo no ha tenido un impacto apreciable sobre la oferta de trabajo, pues la población activa ha mantenido un dinamismo similar al de trimestres pasados, destacando el repunte de la participación femenina y de los extranjeros, "que siguen manteniendo también un dinamismo elevado en términos de empleo".
Menos financiación
En su boletín de septiembre, el Banco de España también estima que se mantiene la tendencia a la desaceleración de la financiación captada por hogares y sociedades no financieras y el mayor ritmo de expansión de sus activos líquidos. Los tipos de interés de las nuevas operaciones de activo y pasivo que aplican las entidades crediticias al sector privado no financiero volvieron a elevarse el pasado mes de julio, situándose el coste medio de los préstamos a empresas y familias para compra de vivienda, para consumo y para otros fines en el 6,06, 5,93 y 8,8 por ciento, respectivamente, por encima en los tres casos de los datos de junio.
La institución que gobierna Fernández Ordóñez explica que la desaceleración de los pasivos de las familias se debe al nuevo descenso que ha experimentado el ritmo de expansión interanual de los préstamos para adquisición de vivienda, que en julio alcanzó el 7 por ciento, un punto menos que en junio, manteniéndose sin cambios el de los créditos destinados al consumo y otros fines.
Reforma de efectos transitorios
La reducción de la tasa de temporalidad desde mediados de 2006 se ha debido, en su mayor parte, a la menor creación neta de empleo, por lo que el efecto de la última reforma laboral sobre esta ratio habría sido en todo caso "transitorio". Según explica el Banco de España, "el comportamiento cíclico esperado en una fase de desaceleración económica, con un aumento de las salidas del empleo temporal hacia situaciones de no empleo y un descenso de las entradas, que, en ambos casos, ha contribuido a la reducción reciente de la temporalidad".
En este sentido, y dada la limitada eficacia de la reforma laboral, la entidad emisora insiste en que la consecución de una reducción "duradera" de la temporalidad, "coherente con una mayor estabilidad del empleo", requerirá de una reforma "de mayor alcance". Además, precisa que ésta debería incidir en una equiparación del coste del despido en los contratos indefinidos y en los temporales "para conseguir un reparto más eficiente y equilibrado de la flexibilidad en el mercado laboral".