Aniversario de un papado efímero
viernes 03 de octubre de 2008, 21:55h
Un artículo de Braulio Hernández aparecido en Eclesalia recuerda que hoy es el aniversario de la muerte de Albino Luciani, Juan Pablo I, tras 33 días de pontificado. La muerte se dijo que había sido fruto de un infarto agudo de miocardio pero la Iglesia no quiso hacer la autopsia al cadáver y se embalsamó el cuerpo antes de las 24 horas que exige la ley italiana.
Esta muerte inesperada y las prisas por enterrar al pontífice levantaron toda clase de sospechas, máxime cuando el nuevo papa era un acérrimo defensor de que el Vaticano debía de adoptar unos modos más pobres en su camino de imitación de Jesucristo. Parece que una de las primeras medidas que quería tomar era acabar con los escandalosos negocios vaticanos lo que puede que a algún miembro de la curia no le hubiera gustado. De hecho, los papas que le sucedieron no han seguido esa línea de austeridad que él quería implantar.
Veinte años después de su muerte un cardenal brasileño, Lorscheider, partidario de la teología de la liberación y por quién Albino Luciani votó en el conclave, comentó que “las sospechas siguen en nuestro corazón como una sombra amarga, como una pregunta a la que no se ha dado respuesta”.
Mi recuerdo no intenta desentrañar a los presuntos autores de la muerte de un papa bueno sino recordar su forma de vida tan acorde con la que llevó el Nazareno. Un papa que había sido pobre, que había pasado hambre en su niñez y que llevaba a los pobres en su corazón. Un papa que andaba en bicicleta, que era humilde y que no pretendía acceder a la sede de Pedro. Desde estas premisas, personalmente no me choca que le diera un infarto de miocardio ante la ingente tarea que se representaba a sus ojos.
|
Licenciada en Políticas y Teología
|
|