Pedro Sánchez está dispuesto a sacar adelante los presupuestos al precio que sea. Como siempre, además de los de Podemos, necesita los escaños de ERC. Y, como siempre, los comunistas y los separatistas aprovecharán para sacar tajada política. Han comenzado los primeros contactos y el partido morado exige la derogación inmediata de la llamada ley mordaza y los republicanos catalanes volverán a la carga con la amnistía y el derecho de autodeterminación.
El presidente del Gobierno quiere presentarse a las próximas elecciones generales con nuevos presupuestos. Cree que es una buena baza para su candidatura. Olvida, sin embargo, que el coste económico y político de las cesiones puede ser contraproducente. Porque las exigencias de Podemos y ERC suelen molestar a los votantes tradicionales del PSOE. A Pedro Sánchez le perjudicaría ceder a las peticiones radicales de sus socios si quiere enarbolar la bandera socialdemócrata y alejarse de la extrema izquierda antes de la convocatoria electoral.
Pero el presidente del Gobierno ya ha tomado la determinación de sacar adelante los presupuestos. Y antes de llamar a Feijóo, negociará y aceptará todas las barrabasadas políticas que le exijan Podemos, ERC y Bildu. Es probable que las cuentas del Estado sean aprobadas en el Parlamento. Y es seguro que la economía sufrirá las torpezas de unos presupuestos pactados con los comunistas, los secesionistas catalanes y los proetarras.