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Novela

Viet Thanh Nguyen: El idealista

domingo 18 de septiembre de 2022, 21:15h
Viet Thanh Nguyen: El idealista

Traducción de Javier Calvo Perales. Seix Barral. Barcelona, 2022. 496 páginas. 21,90 €. Libro electrónico: 9,99 €.

Por Soledad Garaizábal

Si a los cuatro años y en plena guerra eres evacuado de Vietnam del Sur y trasladado junto a tu familia a Estados Unidos, si con tus rasgos, tu nombre y tus orígenes asiáticos te alzas con el premio Pulitzer en la categoría Ficción para el mejor escritor norteamericano del año 2016, si has nacido en un sitio y crecido en otro, ¿qué eres, vietnamita o norteamericano? ¿Quién sientes que eres? Seguramente, el conflicto identitario ha acompañado a Viet Thanh Nguyen (República de Vietnam, 1971) desde que tiene recuerdos y sea también la mecha que prende la llama de su pasión literaria, de haber elegido un oficio que le ha ayudado a situarse en el mundo, la razón por la que escribe y la que vertebra toda su obra.

El idealista, publicada por Seix Barral, es la segunda entrega de una serie que empezó con El simpatizante (2015) y que sigue incidiendo en la necesidad de contar lo que los refugiados sienten en carne propia, lo que significó el drama de Vietnam para los que tuvieron que abandonar su tierra e iniciar una nueva vida en otro lugar. Ahora, después de sobrevivir a guerras, angustiosas travesías de huida en alta mar, torturas, campos de reeducación y años como inmigrante en Estados Unidos, después de haber sido comunista y anticomunista, espía o agente doble, El idealista llega a Francia dispuesto a adaptarse de nuevo, a adoptar todas las personalidades que hagan falta y todavía quepan en su conciencia.

Tiene un pasaporte en el que dice que se llama Vo Danh, pero pocos le van a llamar por su nombre. La mayoría prefiere utilizar los motes de Puto Chiflado o Le Chinois. Por mucho que haya nacido en la antigua colonia de Indochina y tenga un padre francés, por mucho que hable correctamente el idioma, ya el funcionario responsable de supervisar su entrada en suelo galo se encarga de hacerle sentir ciudadano de segunda: “Es usted vietnamita”.

En el París de los ochenta es acogido por su tía, simpatizante de la ideología maoísta y amiga de intelectuales de izquierdas, teóricos de la revolución, admiradores de Ho Chi Minh y orgullosos antiguos “combatientes” en las trincheras de Mayo del 68. Mejor no sincerarse, mejor seguir bailando el agua de lo más conveniente para buscarse la vida. Entre charlas filosóficas y debates políticos, al aroma del hachís, va ampliando su círculo de conocidos. Ellos se convertirán en sus primeros clientes cuando, dispuesto a disfrutar de las mieles del capitalismo, no encuentre opción más rentable que hacerse pequeño traficante de drogas. “Allí estaba yo, en la tierra de mi padre, infectándola con drogas orientales, una pequeña venganza por el hecho de que su país hubiera infectado al mío de civilización occidental”.

Ataviado con una mochila y una cámara de fotos, estrenando elegantes zapatos y gafas de sol, pasa desapercibido para la policía como turista oriental, aunque pronto la mafia argelina decide cortar las alas al recién llegado y las calles de la Ciudad de la Luz se convierten en un nuevo terreno de combate.

Lo que le faltaba a nuestro hombre. Si ya arrastraba fantasmas, torturas, traiciones y graves problemas mentales, sus primeros pasos en París le han llevado por un camino lleno de peligros. Recibe golpes por todos lados, da unos cuantos, resiste terribles interrogatorios tipo Tarantino y la genialidad del escritor hace que todas estas desventuras se nos narren de un modo que llega a provocar en nosotros la risa. Sí, da pena pero te ríes.

Entre la descripción de ambientes cuanto menos pintorescos, los apodos graciosísimos y la enrevesada forma de describirse a sí mismo “yo tenía la peor clase de herida, una herida mental, exacerbada por el hecho de tener dos mentes. Y el pasado que había contenido en una mente ahora se estaba filtrando al presente de la otra”, la novela rezuma crítica social y habla sin complejos de temas como el colonialismo, el racismo, el tremendo choque cultural entre Oriente y Occidente y lo lejos que quedan en la práctica la égalité y la fraternité

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