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TRIBUNA

Pedro Sánchez y Mark Twain

Juan Carlos Barros
sábado 24 de septiembre de 2022, 18:56h

La novela Huckleberry Finn de Mark Twain comienza con una explicación que da “el autor” (que el lector ha de suponer que es él) acerca de la profusión dialectal que hay en esa obra tan monumental, donde dice que:

“En este libro se usan unos cuantos dialectos, a saber: el dialecto negro de Missouri, la forma extrema que se habla en el rincón más perdido del dialecto sudoccidental, el dialecto ordinario del Pike County y cuatro variedades modificadas (..) Doy esta explicación porque sin ella muchos lectores supondrían que los personajes intentan hablar igual y no lo consiguen.”

La nota da por supuesta en las hablas la variedad natural y se desprende (pese al aviso a quien intente hallar un motivo en lo narrativo que sera perseguido, si ve una moral, prohibido y si una trama que le peguen un tiro) que sin la aclaración solo a algún escaso lector se le habría ocurrido tomarla por un cómico error.

El lector (que para el autor no es leído sino aburrido, porque si fuera leído sería un contrasentido, incluso legal si lectura equivale a legislatura) ha de aceptar que el autor actúa como transcriptor de lo oído y entender que éste si es leído.

Por su parte, como la pronunciación funciona por audición tiene en todas partes mucha variación, sobre todo cuando es de segunda o tercera generación, que es lo que sucede con el inglés en los Estados Unidos y específicamente el hablado en el ámbito de la navegación fluvial por el rio Mississippi.

En cualquier caso conviene dar otra explicación, aunque sea “in medias res”, porque Mark Twain no es un nombre ni un apellido sino un apodo prestado de una expresión de la navegación por el Mississippi que puede ser traducido como “marca el cordel” y significa que hay calado suficiente para navegar por el rio.

La poca profundidad supone un gran peligro en las diversas partes del recorrido ya que hace que, sin ser percibidos, varíen los bancos de sitio, para detectar lo cual ha de apearse un marino, ir delante midiendo el fondo del rio, cantar el resultado, que lo oiga el piloto y dirija consecuentemente el rumbo del navío.

Ante ello y para que el lector se haga una mejor composición, veamos a continuación cuales son las medidas de profundidad de menor a mayor:

“Quarter” “Half” “Quarter Less” “Mark One” “Quarter One” “Half One” “Quarter LessTwain” “Mark Twain” “Quarter Twain” “Half Twain” “Quarter LessThree” “Mark Three” “Quarter Three” “Half Three” “Quarter Less Four” “Mark Four”, “No Bottom”.

La mayoría de entendidos en el habla fluvial del Mississippi sostienen que “twain” /twein/ quiere decir dos por semejanza a “twin” /twin/ gemelo, de modo que sería una medida de dos brazas, pero otra teoría minoritaria afirma que se asemejaría más a “twine” /twain/ que es la cuerda que con un plomo en el extremo se usa para medir la profundidad.

Todo lo anterior viene a colación porque Pedro Sánchez en un acto reciente sobre financiación y sostenibilidad para terminar su intervención hizo una cita de Mark Twain que él pronunció /tawin/ y como eso también merece una explicación, haremos referencia a otro escritor solo que del Japón, llamado Saseko Notsume, quien hace un alegato en su novela “Soy un gato” acerca del origen divino pero errado de la diversidad en la pronunciación.

Tanta variedad no puede ser de origen humano, cree el felino que tampoco tiene nombre ni apellido, pero no lo atribuye a la omnisciencia sino a la nesciencia de Dios, sencillamente porque la multiplicidad lo que prueba es que la igualdad es mucho más difícil de lograr.

Juan Carlos Barros

Abogado, consultor europeo y periodista

JUAN CARLOS BARROS es abogado, consultor europeo y periodista

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