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Ensayo

Varios autores: Geopolítica de las Primaveras Árabes

domingo 25 de septiembre de 2022, 19:10h
Varios autores: Geopolítica de las Primaveras Árabes

Comares. Granada, 2022. 197 páginas. 25 €.

Por Alfredo Crespo Alcázar

En Geopolítica de las Primaveras Árabes. Dimensión internacional y dinámicas locales, los profesores Ignacio Álvarez-Ossorio, Laura Mijares e Isaías Barreñada coordinan una obra coral de obligada consulta para académicos e investigadores cuyas disciplinas de estudio sean principalmente las relaciones internacionales, la ciencia política y la seguridad y defensa. A lo largo de casi 200 páginas, una pluralidad de autores diseccionan un fenómeno que causó máxima expectación allá por 2011: los levantamientos espontáneos, liderados sobre todo por la juventud, que sacudieron al mundo árabe.

Al respecto, no se trata de una obra que describa solo lo ocurrido hace más de 10 años. Por el contrario, y aquí encontramos uno de los elementos de más valor del libro que tenemos entre manos, los autores ponen en relación ese pasado no tan lejano con lo que sucede en el presente, proponiendo algunos interrogantes relativos al futuro inmediato. Como se deduce, las primaveras árabes constituyeron un fenómeno dinámico, susceptible de proyectar sus consecuencias en el largo plazo. No obstante, las referencias a las causas originarias abundan, lo que contextualiza el objeto de estudio, además de permitirnos comprobar la verdadera dimensión de las transformaciones acaecidas.

Como elemento que caracterizó a todas las primaveras árabes percibimos una raíz de naturaleza socioeconómica. En efecto, la población se levantó contra sus dirigentes, exigiendo derechos humanos, finiquitar la corrupción gubernamental y poner en marcha políticas públicas que repercutiesen positivamente en el empleo. Sin embargo, los resultados fueron muy diferentes, contrastando lo ocurrido en Túnez o Marruecos, con lo vivido en Siria y Libia. En efecto, en estos dos últimos países se desató una guerra civil, que además de provocar una catástrofe humanitaria mayúscula, facilitó el cobijo de grupos terroristas en el interior de sus fronteras, en particular filiales de Dáesh y Al Qaeda, cuya actuación liberticida incrementó la desestabilización local y regional.

Asimismo, como nexo entre 2011 y 2022 los autores enfatizan otro hecho que resulta igualmente inquietante: las demandas planteadas por la sociedad siguen sin cumplirse. Esto provocó que antes del covid se produjera una nueva oleada de protestas, quizás no tan mediáticas como las primeras, pero que refrendaron el empeoramiento de las condiciones estructurales y materiales de la región. Con todo ello, analizar las repercusiones de las primaveras árabes permite ver algunos cambios de calado que tienen que ver con el protagonismo de ciertos actores extra-regionales.

En este sentido, se puede constatar que socios tradicionales de esos regímenes que fueron cuestionados por sus poblaciones, a día de hoy se hallan bien en pleno repliegue (caso de Estados Unidos), bien han perdido legitimidad en la región. Este último es el caso de la Unión Europea, cuyo excesivo énfasis en las cuestiones de seguridad le hizo mostrarse benévola con las conductas de gobiernos y gobernantes autócratas, un modus operandi contrario a la narrativa a favor de los derechos humanos y libertades fundamentales que con ahínco promociona Bruselas.

Así, mientras la Unión Europea y Estados Unidos han perdido influencia en la región, otros actores han tratado de ganarla empleando métodos antagónicos al binomio diplomacia-negociación. Tal es el caso de Arabia Saudí: “El bloqueo a Qatar entre 2017 y 2021 representó la escenificación de las intenciones de Mohammed bin Salman por reconfigurar un nuevo escenario fuertemente dividido entre aliados y contrincantes. La intención primordial está en intentar imponer la agenda regional saudí sobre el resto de actores y dinámicas locales” (págs. 91-92).

Finalmente, también se ha observado que la presencia de determinados países muestra tanto vocación de permanencia como nulo interés por consolidar auténticos Estados de Derecho. Un buen ejemplo lo constituye la Rusia de Putin, cuya “intervención militar fue providencial para el régimen de al-Assad y marcó un punto de inflexión en el conflicto sirio ya que, a partir de entonces, las fuerzas gubernamentales recuperaron el control de buena parte del país, proceso que se aceleró tras la derrota del Estado Islámico” (p. 37), Turquía (cada vez más alejada de Occidente, mientras en el interior del país persiste la involución a la hora de garantizar derechos y libertades) e Irán (con su apoyo indisimulado a Hezbollah).

En definitiva, una obra científica y metodológicamente rigurosa, que ayuda a comprender un escenario tan complejo como es el norte de África y Oriente Medio. Los acontecimientos que allí ocurren contienen una dimensión local y una proyección global que genera numerosos interrogantes de calado que, en última instancia, afectan a la estabilidad y seguridad.

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