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NUESTROS HIJOS Y NIETOS TENDRÁN QUE PAGAR LA DEUDA DE PEDRO SÁNCHEZ

viernes 30 de septiembre de 2022, 13:35h
El presidente del Gobierno sigue derrochando dinero sin poner límites. Piensa que...

El presidente del Gobierno sigue derrochando dinero sin poner límites. Piensa que para ganar las elecciones generales tendrá que comprar votos y se ha lanzado a la carrera de patrocinar, subvencionar y despilfarrar lo que haga falta con el objetivo de que los bolsillos agradecidos depositen sus sufragios en favor del sanchismo.

No voy a entrar en la moralidad o inmoralidad de la operación. Desde esta sección he advertido en varias ocasiones que la deuda pública, por encima ya del billón y medio de euros, habrá que devolverla con los intereses correspondientes y que eso agobiará a las próximas generaciones. A Pedro Sánchez ese agobio le tiene sin cuidado. Lo único que de verdad le interesa es seguir sentándose en la silla curul del palacio de la Moncloa.

Carlos Segovia le ha hecho una excelente entrevista a Larry Fink, presidente del mayor fondo de inversión del mundo. El entrevistado se ha manifestado de forma concluyente. “La deuda de España -ha dicho- perseguirá a hijos y nietos”. Tiene razón. Toda la razón. El sanchismo ha conducido a España hasta el mismo borde del precipicio económico. Un paso más y se producirá el descalabre.

Larry Fink ha expuesto ante Carlos Segovia algunos asuntos que contempla de forma esclarecedora. “Me encantaría que en Europa se pensara más en cómo generar crecimiento en lugar de en cómo poner más impuestos” La alusión indirecta a Pedro Sánchez es una descarga en profundidad. “La inflación -ha añadido- no sé si es temporal o estructural. Yo tiendo a verla estructural. El populismo y el nacionalismo la alimentan”.

El presidente del mayor fondo de inversión del mundo no se ha parapetado en lo económicamente correcto. Ha puesto los pies sobre la realidad. “El gas va a estar con nosotros cien años. Veo más sentido común ahora en la política energética europea, pero puede que necesitemos el carbón”. Los ecologistas se habrán rasgado las vestiduras con escándalo. Pero la realidad de la situación puede terminar imponiéndose.

Larry Fink, en fin, concluye su análisis de la situación económica, afirmando: “Si el teletrabajo se convirtiera en permanente sería un desastre”. Sería el no trabajo y el empobrecimiento general.