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TRIBUNA

Justicia social en el siglo XXI

viernes 30 de septiembre de 2022, 20:06h

El siglo XXI es el siglo del conocimiento, de la racionalidad científica y tecnológica que contribuyen al cambio de las condiciones económicas y sociales. La innovación tecnológica, el espíritu empresarial, la armonía social y la ventaja competitiva de los pueblos, dependen de la educación que expande su capital humano, que es más importante que el capital físico: Según el Banco Mundial, “el valor del capital humano equivale a cuatro veces el valor del capital físico”

Estuvo en lo cierto The Economist cuando, haciendo referencia al nivel educativo, afirmó que: “La fortaleza de una sociedad depende principalmente de lo que está en la cabeza de las personas. Por esta razón Japón y Alemania pudieron recuperarse rápidamente a la finalización de la Segunda Guerra Mundial, a pesar que sus ciudades estaban reducidas a cenizas”. . Hace tiempo que aumenta la escolarización en las naciones, especialmente en las asiáticas que lideran no solo el crecimiento económico mundial, sino también el abatimiento de la pobreza, el avance tecnológico y. las mejoras en robótica y automatización que aumentan la productividad y requieren grandes avances en la educación.

El principio básico de la justicia social es la igualdad de oportunidades para todos, más allá de las circunstancias de origen económico, étnico, social o de género. Norberto Bobbio expresa este concepto cuando afirma: “Lo igualitario parte de la convicción de que la mayor parte de las desigualdades son sociales y como tanto eliminables”, aunque lograr este objetivo exige un formidable esfuerzo político con amplio apoyo de la sociedad,

Para avanzar económicamente y abatiendo la pobreza, debemos encarar la tarea pendiente en Argentina de asegurar una mejora educativa, ya que se están eliminando empleos no calificados y aumentando la demanda por trabajadores con mayor educación, por eso la escuela ayuda a abatir la pobreza y también al crecimiento económico. La mayoría de los pobres tiene trabajos precarios y poco calificados o están desocupados porque carecen de un buen nivel educativo.

Sin educación para todos, la justicia social es una ilusión. Un buen sistema escolar asegura altos niveles de conocimientos a sus alumnos, pero además apunta a eliminar las desigualdades en los niveles de conocimientos de los alumnos que dependen del nivel socioeconómico de sus familias. Nuestra pobreza y la indigencia se concentran en quienes tienen una escasa escolarización. Nuestros adultos que hoy son pobres y excluidos no terminaron ayer la escuela secundaria, pero debemos lograr que mañana sus hijos se gradúen en escuelas secundarias de buen nivel educativo. Así podremos quebrar este círculo de reproducción intergeneracional de la pobreza. La igualdad de oportunidades es esencial en una sociedad donde la justicia social no es simplemente retórica

Las últimas evaluaciones educativas en Argentina fueron un llamado de atención ya que en los últimos años retrocedió el nivel educativo de todo el nivel primario, siendo este retroceso mayor entre los alumnos de familias de nivel socioeconómico bajo. Este hecho, más los resultados de la última Prueba Pisa que evidencian el pobre nivel educativo de nuestros adolescentes son dos serios llamados de atención a toda nuestra sociedad. Sin educación no hay crecimiento económico ni justicia social en el globalizado siglo XXI.

Alieto Guadagni

Economista

ALIETO GUADAGNI es economista graduado en la Universidad Nacional de Buenos Aires, con estudios de postgrado en la Universidad de Chile y Doctorado en la Universidad de California (Berkeley)

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